El Municipio de La Plata avanza con un costoso plan de alumbrado público que demandará más de $15 mil millones, pero su impacto real sigue siendo cuestionable, especialmente en las zonas más alejadas del centro. Mientras se anuncian mejoras en algunas avenidas principales, los barrios periféricos siguen a oscuras, sin respuestas claras ni inversión concreta para mejorar su infraestructura.
La gestión del intendente Julio Alak presentó la instalación de apenas 67 artefactos LED en una avenida céntrica, la reposición de cables vandalizados en otro punto y la reubicación de algunas columnas, medidas que dejan en evidencia una falta de planificación real para los sectores más postergados de la ciudad.
A pesar de prometer triplicar los servicios de mantenimiento, el Municipio reconoce que el sistema de alumbrado presenta un estado generalizado de deterioro. Sin embargo, el grueso de la inversión parece concentrarse en el casco urbano y zonas de mayor visibilidad, mientras los barrios más alejados continúan con luminarias obsoletas, sin reposición de cables robados y con calles en penumbras que afectan directamente la seguridad de los vecinos.
El plan divide la ciudad en tres zonas de intervención, pero no se han detallado plazos ni estrategias concretas para garantizar que las mejoras lleguen a las áreas más necesitadas. Mientras tanto, los barrios periféricos siguen siendo los grandes olvidados, sin respuestas ante una infraestructura que se deteriora cada vez más.