En el aire de Cueste lo que Cueste el Secretario de Prensa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Salvador Femenía, analizó la situación del comercio pyme y el comportamiento del consumo durante el mes de junio, que volvió a mostrar cifras negativas pese a fechas clave como el Día del Padre y el cobro del medio aguinaldo.
“Ni el Día del Padre ni el Aguinaldo lograron hacer repuntar las ventas”, sostuvo, y explicó que el impacto del medio aguinaldo podría notarse recién en julio, ya que muchas empresas lo pagaron con demora.
Frente a esta situación, comerciantes de todo el país apelan a diversas estrategias para sostener la actividad, muchas veces sacrificando márgenes, ya que “el comerciante en este momento tiene herramientas para tratar de sostener la venta con descuentos por pago en efectivo, promociones con billeteras virtuales, tarjetas de crédito en cuotas. Todo lo que está al alcance. Pero eso implica reducir rentabilidad. En un contexto donde las tarifas subieron mucho, no todo se puede trasladar, y la demanda te marca un límite”.
Además, señaló que la rentabilidad actual es más ajustada, aunque también más “genuina” debido a cierta previsibilidad en precios. “Hoy las cuentas están más claras, se ve bien qué es una cosa y qué es otra. Pero después de los impuestos, con el margen que te queda, hay que pagar todos los gastos estructurales, sueldos, afrontar tensiones sociales, y hacer un manejo financiero para el IVA. La cuenta es muy finita”, determinó.
Desde la CAME alertan también sobre la presión impositiva constante, que golpea de lleno en las operaciones cotidianas.
Femenía fue consultado sobre qué preferían los comerciantes, si mayor consumo con inflación o menor consumo con estabilidad, y respondió que “la inflación no favorece en ninguna circunstancia. Se pierde totalmente la noción del negocio. Se dijo muchas veces que un poco de inflación está bien, pero terminamos 2023 con inflaciones del 20% mensual. Y con inflación y emisión, el consumo cayó igual. Es insostenible”.
Respecto al impacto por rubros desde el inicio de la gestión de Javier Milei, Femenía describió una caída generalizada: “Cayeron todos parejos. Lo que tuvo menos caída fue el consumo básico, alimentos y bebidas. Pero hubo meses donde hasta eso caía, y el resto estrepitosamente. La opción fue consumir lo necesario».
«Hubo un ajuste muy fuerte en los precios de medicamentos, incluso por encima de la educación”, comentó e indicó que se vio una fuerte caída en perfumería, farmacia, textiles y todo lo que tiene que ver con la construcción, pero en general «fue muy parejo el golpe en todos los rubros”.
Finalmente, hizo un análisis estructural sobre los efectos de la presión fiscal y la informalidad, y dijo que “estamos de acuerdo en que hay que ordenar la economía. Pero todos los días se han aumentado los impuestos, y hoy ya no se pueden pagar. La consecuencia es que tenemos un 50% de la economía en la informalidad, lo que repercute en la recuperación de impuestos y en el sistema jubilatorio. Hay menos gente aportando, y los jubilados tienen ingresos realmente muy bajos”
Sobre las perspectivas de corto plazo, Femenía se mostró cauteloso por el contexto electoral: «Nosotros creemos que no se va a notar una mejora en los próximos meses, sobre todo porque estamos transitando elecciones, y creo que el gobierno no se va a arriesgar a tocar ninguna variable por temor a que aparezca la inflación». «Creo que de acá a las elecciones va a haber una transición bastante dura en el comercio, y yo me baso en las encuestas que hacemos nosotros, que hay esperanza de que el año que viene sea un año mucho mejor”, cerró.