La última semana legislativa del año dejó más preguntas que certezas en la provincia de Buenos Aires. En una sesión atravesada por negociaciones internas, cargos sin definir y un Senado que no logró ordenar su propio tablero, la política bonaerense vuelve a mostrar que diciembre es el mes clave para destrabar la rosca.
En la Cámara de Diputados, la situación aparece un poco más encaminada; en la sesión preparatoria juraron los nuevos legisladores y se eligieron autoridades, aunque quedaron pendientes dos vicepresidencias que, se estima, podrían definirse el próximo martes con la nueva composición parlamentaria y Alejandro Dichiara al frente de la presidencia. El acuerdo alcanzado establece cinco vicepresidencias “sin número”, una fórmula adoptada para evitar tensiones de escalafón, algo que contrastó con la reciente discusión en el Banco Provincia donde sí hubo definiciones jerárquicas entre cargos clase A y clase B.
También resta ordenar las jefaturas de bloque, ya que en Unión por la Patria todo indica que Facundo Tignanelli continuará al mando, secundado por Alexis Herrera, lo que consolida un equilibrio entre La Cámpora y el massismo en la conducción. Para La Libertad Avanza, Agustín Romo se perfila para retener la jefatura tras un operativo contrarreloj en la sesión del endeudamiento, cuando buscó a Sebastián Pareja en el palco para asegurar su continuidad.
A diferencia de Diputados, el Senado quedó en un verdadero “final abierto”; la sesión del 8 de diciembre llegó sin que estuviera resuelta la distribución de cargos, lo que derivó en tensiones internas del peronismo que se hicieron visibles en el recinto. Aunque Verónica Magario preside el cuerpo como vicegobernadora, restan definir las vicepresidencias y la conducción del bloque oficialista, entre Teresa García a Alfredo Irigoyen, pasando por la posibilidad de Malena Galmarini, desmentida desde el propio macrismo.
Sergio Berni fue quien más ruido porque no sólo cuestionó el intento de avanzar sin acuerdo previo, sino que denunció que la votación de las licencias de Gabriel Katopodis y Diego Valenzuela habría sido “nula” por haberse realizado antes de que los nuevos senadores asumieran formalmente, y con la participación de legisladores que todavía no estaban habilitados a votar. También pidió un cuarto intermedio que la mayoría rechazó. Cada gesto expuso la fragilidad interna del bloque peronista en la Cámara Alta.
Con ese escenario, es casi un hecho que el Senado no volverá a sesionar este año. La definición de autoridades, comisiones y bloques quedaría entonces para febrero, lo que augura un verano de negociaciones intensas. “En las cámaras pasa como con las luces del arbolito; si no las desenroscan antes de diciembre, armarlo después es casi imposible”, bromeó una trabajadora legislativa.
El telón de fondo es la renovación de autoridades del PJ bonaerense, cuyo mandato vence el 18 de diciembre. El partido acordó una prórroga hasta febrero o marzo, pero ya se anticipan disputas y versiones cruzadas sobre la continuidad de Máximo Kirchner. La rosca peronista, marcada por vertientes que se contradicen entre sí, promete un arranque de año intenso.
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