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Berisso impulsa un laboratorio municipal para fortalecer la seguridad alimentaria y la salud pública

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La ciudad de Berisso fue seleccionada en la cuarta convocatoria del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA) con un proyecto destinado a fortalecer la seguridad y vigilancia alimentaria mediante la creación de un Laboratorio Municipal de Microbiología de Alimentos, con respaldo provincial y científico.

El proyecto fue presentado por el Departamento de Seguridad Alimentaria de la Subsecretaría de Salud y resultó el único aprobado entre cuatro iniciativas elevadas por el distrito. Según explicó su jefe, Cristian Adriani, los 3.000 millones de pesos anunciados por la Provincia se distribuyen entre 100 proyectos, por lo que el monto asignado a Berisso es limitado, aunque de gran valor institucional. “Más allá del dinero, lo importante es el reconocimiento a un trabajo científico y técnico que se viene sosteniendo desde hace muchos años”, afirmó en diálogo con Cueste lo que Cueste.

Durante la entrevista, Adriani remarcó la importancia del Código Alimentario Argentino, al que definió como “la herramienta legal que permite comercializar alimentos dentro del país y la primera barrera sanitaria para exportar”. En ese marco, expresó preocupación por la disolución de la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL), ya que, aunque el Código seguirá vigente, la falta de un organismo que incorpore nuevos productos impacta directamente en el desarrollo productivo, especialmente de las economías regionales.

El sistema alimentario es una cadena compleja, que va desde la producción primaria hasta el consumo, y que cualquier debilitamiento de sus eslabones impacta en la salud pública, el empleo y la calidad de los alimentos. En ese contexto, destacó que el proyecto se apoya en un recorrido de más de diez años del Departamento de Seguridad Alimentaria, un trabajo cotidiano y silencioso que muchas veces no se visibiliza, porque “no es una tarea comercial, se nota recién cuando hay un brote”.

Actualmente, el área realiza controles del agua en todas las escuelas de Berisso, con análisis físico, químico y bacteriológico del agua de red y de tanque. Sin embargo, por limitaciones logísticas y de personal, solo se pueden analizar una o dos instituciones por semana, lo que refuerza la necesidad de contar con un laboratorio propio. El proyecto también contempla una fuerte dimensión educativa, articulando con instituciones como el Instituto Superior de Formación Técnica, el CEA Nº 14, la Escuela Agraria y los centros de formación profesional, además de las prácticas de estudiantes de Biotecnología.

“Solo en Berisso emitimos alrededor de 2.000 carnés, con apenas dos personas”, explicó Adriani, dando cuenta de la magnitud del trabajo.

El nuevo laboratorio, entonces, permitirá profundizar el acompañamiento a la producción local; de hecho, Berisso fue pionera en el desarrollo de las PUPAS (Pequeñas Unidades Productivas de Alimentos), siendo las primeras habilitadas a nivel provincial, lo que permitió ampliar la proyección comercial de pequeños productores mediante habilitaciones adaptadas a cocinas familiares y alimentos de bajo riesgo microbiológico.

En materia sanitaria, el funcionario advirtió que las enfermedades transmitidas por alimentos generan más de un caso por día y pueden derivar en consecuencias graves. “Por supuesto que generan muertes, trasplantes, diálisis. Es un problema real y complejo”, afirmó. Si bien suele señalarse a la carne picada como principal factor de riesgo, aclaró que el abordaje debe ser integral.

Por lo dicho, se hizo hincapié en la importancia de contar con datos epidemiológicos confiables para tomar decisiones: “Hoy no sabemos con precisión cuántos casos de diarreas, salmonelosis o infecciones hay en Berisso. Sin datos, es muy difícil abordar los problemas”.

Tal como está previsto, el proyecto tendrá un plazo de ejecución de un año, con etapas de infraestructura, capacitación y presentaciones técnicas desde los primeros meses. Contará con la tutoría del Instituto de Genética Veterinaria (IGEVET), de doble dependencia UNLP–CONICET, y los fondos serán administrados por la Fundación Ciencias Exactas, sin ingreso directo al Municipio. “Esto recién empieza, pero es una oportunidad con respaldo institucional y científico que no vamos a desaprovechar”, manifestó Adriani.

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