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Reforma Laboral: ¿Modernización o Retroceso al Siglo XIX?

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El Congreso Nacional se encamina a debatir un proyecto de ley que busca reconfigurar las bases mismas del contrato de trabajo en Argentina. La iniciativa, impulsada por el Poder Ejecutivo, se presenta bajo la narrativa del “blanqueo” y la “agilización” del mercado, pero un análisis pormenorizado de sus puntos revela un desplazamiento drástico del poder de negociación y una erosión de derechos históricos.

Radiografía del Cambio: El “Antes” y el “Después”

El proyecto propone modificaciones estructurales en sectores clave de la economía y en la normativa general que rige a millones de trabajadores:

Periodo de Prueba: Actualmente es de 3 meses. El proyecto propone extenderlo a 6 meses de manera general, elevándolo a 8 meses en el caso del trabajo agrario, con la posibilidad de finalizar la relación sin causa y con solo 15 días de aviso. ¿Esto significa que en tres meses no se puede conocer a un empelado? ¿O bien abre la puerta para que un empleador pueda cambiar cada ocho meses de empleado sin  pagoalguno de indemnización?

Indemnizaciones: Hoy, el SAC y las vacaciones suelen integrar la base de cálculo según criterios judiciales. El proyecto los excluye por ley y establece un tope indemnizatorio con base del 67% del salario habitual. Además, se crea un mecanismo alternativo de indemnización inspirado en modelos de capitalización.Es un claro retroceso para el trabajador.

Jornada y Horas Extra: Actualmente rige el pago de horas suplementarias según la ley. El proyecto crea un “banco de horas” para compensar las horas extra, permitiendo una flexibilidad que favorece la organización empresarial sobre el descanso del trabajador, quien deberá de esta manera acomodar sus horarios, su vida, a los designios del empleador.

Pago de Salarios: Hoy predomina el pago en moneda de curso legal (pesos). La reforma incorpora la posibilidad de pagar sueldos en dólares y depositarlos íntegramente en billeteras virtuales. Esto podría generar :

Menor seguridad jurídica: A diferencia de los bancos, que cuentan con un seguro de depósitos (\(SEDESA\)) garantizado hasta \(\$25\) millones, los saldos en billeteras virtuales podrían no tener el mismo blindaje ante problemas societarios o de gestión, dejando a los trabajadores vulnerables. 

Menor regulación y control: Las fintechs operan con marcos normativos más laxos que la banca tradicional, lo que genera riesgos en la custodia de los haberes, advierten desde el sector bancario.Impactoen el crédito: Si los salarios migran de bancos a billeteras, se reduce la capacidad de las entidades bancarias para fondear préstamos, lo que podría aumentar el costo del financiamiento para pymes y consumo, afectando la economía general y el empleo.

Acceso al efectivo: La disminución de depósitos en el sistema bancario tradicional pone en riesgo la viabilidad de la logística de efectivo (cajeros automáticos) en todo el país, dificultando que los trabajadores obtengan billetes físicos, alertan voceros bancarios.

Derecho a Huelga y Acción Sindical: Actualmente las asambleas tienen amplias libertades. El proyecto las limita a la autorización del empleador (sin pago de salario), endurece sanciones por bloqueos y limita la tutela sindical. Además, amplía la lista de “servicios esenciales” para restringir el derecho a huelga.

Negociación Colectiva: Hoy prevalecen los convenios de mayor ámbito y la ultraactividad mantiene vigentes las cláusulas hasta un nuevo acuerdo. El proyecto da prioridad a los convenios por empresa y hace caducar las cláusulas obligacionales si no hay acuerdo expreso.

Trabajo Agrario y de Casas Particulares: Se flexibilizan las condiciones de despido y se modifican los registros de prueba, buscando una mayor “maleabilidad” en sectores históricamente vulnerables.

Plataformas Digitales: Ante la informalidad actual, se propone un régimen formal pero que mantiene figuras híbridas de aportes y derechos.

Licencia para las crianzasse dejan de lado licencia para cuidado de personas y el autocuidado, como así también licencias compartidas por nacimiento para la persona gestante y la no gestante, inclusión de la licencia con equiparación de días para las personas que adoptan, días para médicos, más días de estudios, para el cuidado de infancias o cualquier otra persona que requiera asistencia, entre otras.

¿Qué significan realmente estos cambios?

Más allá de la terminología técnica, estos cambios representan una transferencia de riesgo del empleador al empleado. El hilo se corta nuevamente por lo más delgado. La extensión del periodo de prueba y la facilitación del despido sin causa convierten al trabajador en un recurso “descartable” por periodos más largos, desincentivando la estabilidad y la planificación de vida.

La eliminación de la ultraactividad y la prioridad de los convenios por empresa buscan atomizar la fuerza laboral. Al romper la negociación por rama, los sindicatos pierden fuerza y cada trabajador queda más expuesto a las condiciones particulares de su empleador, debilitando el principio protectorio del derecho laboral. Asimismo, la bancarización virtual y el pago en moneda extranjera, si bien se presentan como “modernidad”, pueden profundizar la inestabilidad del ingreso frente a la volatilidad cambiaria.

Hacia una verdadera modernización: El camino del mundo desarrollado

Una verdadera reforma laboral acorde al siglo XXI no debería mirar hacia el pasado de la desprotección, sino hacia las tendencias globales que están demostrando éxito en las economías más avanzadas. La modernización real no es sinónimo de precarización; es sinónimo de eficiencia humana.

En el mundo, la discusión actual gira en torno a la reducción de la carga horaria. Países como Islandia, Reino Unido y España han experimentado con la semana laboral de cuatro días o jornadas reducidas, demostrando que menos horas de trabajo no solo mejoran la salud mental y la vida familiar, sino que aumentan la productividad por hora trabajada. El cansancio no produce riqueza; la motivación y el descanso sí.

Asimismo, una reforma de vanguardia debe incluir la formación en servicio. En una era de inteligencia artificial y automatización, el Estado y las empresas deben garantizar que el trabajador se capacite durante su jornada laboral para no quedar obsoleto. La seguridad laboral hoy no es solo la indemnización, sino la empleabilidad continua.

Finalmente, mejorar los salarios y fortalecer los derechos no son obstáculos para el crecimiento, sino sus motores. El consumo interno se alimenta de salarios dignos. Una modernización real debería simplificar la burocracia para las Pymes sin quitarle la red de contención al trabajador. Apostar por un modelo de “baja calidad laboral” solo conduce a una sociedad más desigual y a una economía estancada en actividades de bajo valor agregado. Argentina necesita un pacto laboral que mire al futuro, protegiendo su capital más valioso: el talento y la dignidad de su gente.