La acumulación de residuos y el deterioro del espacio público se convirtieron en el eje de un creciente malestar en distintos barrios de la ciudad. Vecinos de Villa San Carlos y Villa Paula denuncian “mugre permanente” en las veredas y reclaman respuestas ante la proliferación de microbasurales, mientras que desde el Municipio reconocen complicaciones operativas y prometen una pronta normalización del servicio.
En Villa San Carlos, el reclamo se siente con fuerza. Daniel, vecino de calle 24 entre 172 y 173, fue categórico al exigir la colocación de contenedores para frenar lo que describió como una situación insostenible. “Es un asco la mugre”, resumió. A metros de la avenida Montevideo, apuntó al estado de los canteros recientemente intervenidos, que hoy lucen “llenos de yuyos” y sin mantenimiento.
Por otra parte, otras críticas escalaron al plano político. Matías cuestionó directamente a la gestión municipal: “El déficit está en los funcionarios, mucha foto y redes sociales pero nada de trabajo; en vez de hablar tanto, que agarren la pala y salgan a juntar la mugre”. En la misma línea, advirtió por un “cráter” peligroso en la vereda de la esquina de 16 y 165, a una cuadra de la Montevideo, donde —según señaló— se acumulan ramas y basura desde hace tiempo.


Ante la ola de reclamos, el secretario de Servicios Públicos, Lucas Spivak, explicó que la deficiencia en la recolección responde a imprevistos mecánicos. “Estamos complicados con dos compactadores que se rompieron; ya sabemos qué es y estamos esperando los repuestos”, afirmó. Además, admitió que la situación “se complejizó con el feriado largo”.
El funcionario detalló un plan de contingencia para revertir el cuadro: ya se recuperó un camión y se espera sumar otro en las próximas horas; “seguramente se reforzarán los turnos de trabajo una vez reparada la flota”; y desscartó conflictos gremiales, con personal cumpliendo tareas incluso fuera de horario.
No obstante, el debate sumó una mirada distinta. Ester, vecina de 172 entre 28 y 29, señaló que observa el paso diario de camiones de residuos no habituales, pero cuestionó la conducta de algunos frentistas: “El camión levanta todo y al ratito van y empiezan a tirar de nuevo. Es cuestión de tener un poco de consciencia”.
Entre reclamos y explicaciones, la tensión entre vecinos y Municipio sigue abierta, con la limpieza urbana como punto de conflicto.