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La filosofía frente al presente digital: reflexión sobre tecnología, utopía y pensamiento crítico

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Durante una columna filosófica en el programa Frecuencia Camalote, la licenciada en Filosofía de la Universidad de Buenos Aires, María Casaya, reflexionó sobre cómo la filosofía puede ofrecer herramientas para comprender el presente atravesado por la tecnología, la velocidad de la información y los cambios en la forma en que las personas se vinculan con el mundo.

Ante la pregunta sobre dónde “ancla” la filosofía para no quedar atrapada en la vorágine cotidiana, Casaya explicó que el debate remite a una cuestión central dentro de la Ontología, es decir, el modo en que los seres humanos se posicionan en el mundo.

Según sostuvo, actualmente ese posicionamiento está cada vez más mediado por entornos digitales. “Estamos parados en un lugar muy virtual. Toda nuestra mediación con el mundo está atravesada por la tecno-digitalidad, que genera un régimen de afectos y pensamientos diferente al que estábamos acostumbrados”, señaló.

En ese sentido, planteó que las tecnologías están modificando aspectos fundamentales de la experiencia humana, como la percepción del tiempo y del espacio. También advirtió que algunas capacidades tradicionalmente asociadas a la condición humana comienzan a delegarse en herramientas tecnológicas, particularmente en sistemas de Inteligencia artificial.

“Capacidades que antes eran nuestras, como el lenguaje o incluso el pensamiento, empiezan a ser delegadas”, explicó.

Durante la conversación también se abordó el lugar que ocupan conceptos como la esperanza, la utopía y el deseo en el contexto actual. Para Casaya, recuperar esa dimensión utópica es fundamental frente a un clima social marcado por la inmediatez.

“Vivimos en un presentismo puro. Antes había una relación más fuerte con el pasado que permitía construir expectativas hacia el futuro”, sostuvo.

Según la filósofa, el ritmo acelerado del Capitalismo contemporáneo genera una especie de “shock cognitivo” que puede derivar en apatía o sensación de desconcierto.

Frente a ese panorama, destacó la importancia de sostener la capacidad de imaginar otros mundos posibles. “La utopía es lo contrario de la distopía: es la posibilidad de proyectar otros valores y otras formas de vida”, afirmó.

Casaya también remarcó que, lejos de rechazar las nuevas tecnologías, el desafío consiste en comprenderlas y utilizarlas de manera crítica, especialmente entre las nuevas generaciones que ya conviven naturalmente con estas herramientas.

“Si los jóvenes usan inteligencia artificial, tenemos que pensar esos fenómenos y atravesarlos con nuestro criterio”, indicó.

En otro tramo del diálogo se abordó la creciente presencia de reflexiones filosóficas en los medios de comunicación, algo que los conductores vincularon con la participación de figuras como Darío Sztajnszrajber o Gabriel Rolón en espacios mediáticos.

Para Casaya, la presencia del pensamiento filosófico en el debate público resulta necesaria para romper con la lógica de la inmediatez informativa. En ese marco citó al filósofo surcoreano Byung-Chul Han, autor que analiza el funcionamiento de la denominada “sociedad de la transparencia”.

“Las cosas se vuelven transparentes cuando abandonan cualquier negatividad. Y esa negatividad es justamente lo que permite profundizar y cuestionar”, explicó.

Por último, la filósofa subrayó que el pensamiento filosófico no debería quedar restringido al ámbito académico. Recordó que la filosofía nació en el espacio público de la Antigua Grecia, en el marco del debate ciudadano dentro de la polis griega.

“La filosofía nació en la calle, en el diálogo político entre ciudadanos. Era un saber del pueblo”, señaló.

En ese sentido, valoró los intentos por acercar la reflexión filosófica a la vida cotidiana y a los medios de comunicación, como una forma de recuperar el pensamiento crítico en medio de un contexto marcado por la velocidad informativa.