A 35 años del histórico ascenso de Defensores de Cambaceres a la Primera B, Marcelo “Colo” Scrignar, uno de los protagonistas de aquella campaña inolvidable, habló en Deportres y combinó memoria, emoción y presente. Hoy, como Director Deportivo del Rojo de Ensenada, forma parte de un proyecto que busca profesionalizar el club y fortalecer la formación de sus futbolistas.
El recuerdo de aquel equipo campeón de 1991 sigue intacto. Scrignar lo define como una experiencia que trasciende lo deportivo y se sostiene en el tiempo: “El recuerdo es siempre emotivo y lindo. Fuimos un equipo extraordinario dentro y fuera de la cancha”, contó. Incluso, destacó que el vínculo entre los jugadores se mantiene hasta hoy: “Nos seguimos juntando cada 40 días o dos meses, no dejamos de compartir”.
Sobre aquel logro en Junín, donde Cambaceres venció a Sarmiento y aseguró el título con varias fechas de anticipación, el ex delantero reconoció que en ese momento no dimensionaban la magnitud de lo conseguido. “Creo que no éramos conscientes”, admitió, y remarcó la importancia de la revancha tras la final perdida en la temporada anterior: “Ese golpe fue muy duro, pero el presidente nos dijo que al año siguiente íbamos por todo. Y así fue”.
Scrignar también puso en valor el estilo de juego de ese equipo, que marcó una época en la categoría: “Jugar con un 4-3-3 en la Primera C era inédito. Ese equipo marcó una manera de jugar”, recordó sobre un plantel que terminó construyendo una identidad propia.
Ya en el presente, su rol dentro del club está enfocado en reducir el margen de error en la formación de los jugadores y brindar herramientas que en su época no existían. “Hoy intentamos ayudar al deportista con cosas que antes no había: kinesiología, alimentación, planificación. Hay que darle todo para que después dependa de él dentro de la cancha”, explicó.
En esa línea, destacó algunos avances recientes en la institución, como la firma de convenios con la Universidad Nacional de La Plata y el área de salud de Ensenada para la creación de un departamento de nutrición, además de la articulación con profesionales de la kinesiología. “No todo es plata, a veces con ideas se pueden lograr muchas cosas”, señaló.
A más de tres décadas de aquella vuelta olímpica, Scrignar sigue ligado a Cambaceres, ahora desde otro lugar, pero con el mismo objetivo: hacer crecer al club y acompañar a las nuevas generaciones.
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