En el marco de un nuevo 24 de marzo y a 50 años del último golpe de Estado, distintas voces del ámbito judicial, político y de los derechos humanos reflexionaron sobre el pasado reciente y el escenario actual en diálogo con el programa Aire de Rivera.
El ex juez de Cámara Federal Carlos Rozanski remarcó la necesidad de mantener viva la memoria sobre los crímenes de la dictadura. “A 50 años del Golpe de Estado considero imprescindible recordar lo que nos pasó en aquella fatídica fecha en la cual los criminales que asaltaron el poder se apropiaron de bebés, les robaron su identidad, secuestraron, torturaron y asesinaron”, sostuvo.
Por su parte, la subsecretaria de Políticas contra las Violencias por Razones de Género bonaerense, Flavia Delmas, planteó una mirada histórica más amplia sobre el origen de la violencia política en el país.
“La violencia no empezó el 24 de marzo de 1976, empezó antes con el derrocamiento de Perón en 1955, donde se asesinan civiles en Plaza de Mayo”, afirmó.
En la misma línea, el abogado, poeta y referente en derechos humanos Julián Axat puso el foco en las disputas actuales en torno a la memoria. “Cuando miro la realidad política argentina veo la apología sobre el crimen cometido y el negacionismo sobre los 30 mil desaparecidos; esas narrativas son tergiversaciones de la historia”, advirtió.
Desde el plano institucional local, el presidente del Concejo Deliberante de Ensenada, Luis Blassetti, destacó el rol histórico de los organismos de derechos humanos. “Reivindicar el trabajo permanente de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, incansable en la búsqueda de hijos y nietos de los desaparecidos”, expresó.
En tanto, la presidenta del Concejo Deliberante de Berisso, Aldana Iovanovich, llamó a reforzar la transmisión generacional de la memoria. “Construir memoria con las generaciones que vienen es una tarea de todos, sobre todo en estos tiempos en que intentan borrar nuestra historia”, señaló.
Por último, el titular del Concejo Deliberante de La Plata, Marcelo Galland, vinculó la conmemoración con acciones concretas en el ámbito local. “Tuvimos la posibilidad de llevar al Concejo a un excentro clandestino de detención como la Comisaría 5° y de reconocer a Estela de Carlotto y al exjuez Baltasar Garzón”, repasó.
Las distintas intervenciones coincidieron en la necesidad de sostener las políticas de memoria, verdad y justicia, y de reforzar su transmisión en un contexto donde, señalaron, resurgen discursos que relativizan o niegan los crímenes de la última dictadura.