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Pobreza, internas y desgaste en Nación: “Un oficialismo en descomposición” según el análisis de Garriga

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El nuevo dato de pobreza difundido por el INDEC reactivó el debate político, pero también dejó al descubierto un cambio de clima: cada vez menos sectores salen a respaldar la narrativa oficial. En su columna en Frecuencia Camalote, el analista político Gastón Garriga sostuvo que el Gobierno Nacional enfrenta un escenario de desgaste creciente, atravesado por tensiones económicas, judiciales y políticas.

“El gobierno hace trampa estadística”, afirmó, al cuestionar la forma en que se mide la pobreza y explicar por qué —según su mirada— los números no reflejan la realidad social.

Entre los puntos que marcó, señaló que la medición se basa en una canasta desactualizada, que no contempla plenamente gastos como el alquiler y que además incorpora ingresos sociales bajo nuevos criterios. “No es que bajó la pobreza, sino que ahora se mide distinto”, resumió.

El análisis también puso el foco en un cambio en el comportamiento de los medios y otros actores de poder. “Cada vez son menos los que se prestan a estos jueguitos”, planteó, y vinculó ese fenómeno con una pérdida de apoyos del oficialismo.

En ese contexto, Garriga advirtió sobre un escenario político más inestable. “El gobierno rompió puentes con todos los factores de poder”, sostuvo, y consideró que ese aislamiento empieza a tener costos.

La columna avanzó además sobre la situación interna del oficialismo, con especial atención en figuras clave del entorno presidencial. Allí vinculó el frente económico con posibles derivaciones judiciales y tensiones políticas.

“Si lo corren a Adorni, la presión judicial se va a multiplicar”, señaló, y agregó que ese tipo de movimientos podrían tener impacto en otros niveles del Gobierno.

Para el analista, estos conflictos no son hechos aislados sino parte de una dinámica más profunda. “Estamos asistiendo a un proceso de descomposición del oficialismo”, afirmó.

En ese sentido, también mencionó movimientos en la política bonaerense que —según interpretó— reflejan esa incertidumbre, con dirigentes que comienzan a reacomodarse ante un escenario cambiante.

Hacia el final, dejó una advertencia sobre lo que viene: “Si marzo fue intenso, no imagino lo que puede ser abril”, planteó.

El diagnóstico combina economía, política y clima social en una misma lectura: un Gobierno que enfrenta crecientes dificultades para sostener su relato y sus alianzas.

Escuchá la columna completa acá: