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Tres ciudades atravesadas por un presente complejo económico, político y social

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El Concejo deliberante centro de la atención

En el Concejo Deliberante de La Plata se acumulan tensiones que van mucho más allá de lo administrativo: la discusión por la rendición de cuentas 2025 y la nueva concesión del sistema de micros exponen, en simultáneo, el modelo de gestión y de alguna manera algunos alcances o límites políticos. Por un lado, las cuentas del intendente Julio Alakmuestran un municipio que ejecutó cerca de 476 mil millones de pesos sobre ingresos levemente superiores, con fuerte concentración del gasto —más del 50%— en Planeamiento Urbano, lo que deja en evidencia las prioridades de gestión. En este punto, el oficialismo de Unión por la Patria se encamina a defender el expediente apoyado en el equilibrio fiscal alcanzado, mientras la oposición —particularmente La Libertad Avanza y Propuesta Republicana— anticipa cuestionamientos al destino del gasto y al nivel de concentración en determinadas áreas.

12 años a las mismas empresas llega en medio de un conflicto abierto por la reducción de frecuencias que afecta a miles de usuarios. Aquí el oficialismo cuenta con los votos para avanzar, pero enfrenta un rechazo explícito de LLA y el PRO, que ya adelantaron su negativa a acompañar el expediente, marcando una línea crítica frente a la continuidad del esquema actual. Sin convocatorias aún para su tratamiento en comisión, ambos debates condensan una misma tensión de fondo: decisiones estructurales que el oficialismo puede aprobar por mayoría simple, pero que exhiben un creciente desacople con sectores de la oposición y la urgencia de una demanda social —especialmente en el transporte— que ya no admite dilaciones, aunque esto no obedece a definiciones exclusivas del ejecutivo local sino que son también consecuencia de las políticas nacionales.

Ensenada y el paradigma del Estado Eficiente

La semana en Ensenada volvió a mostrar un perfil de gestión activo, presente y con fuerte anclaje comunitario. Lejos de replegarse ante un contexto nacional adverso, el municipio sostuvo una agenda intensa con acciones concretas que impactan en la vida cotidiana: mejoras en desagües y mantenimiento urbano, avances en obras de infraestructura y una clara apuesta a la eficiencia estatal, como lo demuestran la fabricación local de barandas e iluminación para el Paseo de Pescadores en Isla Santiago y la producción de cartelería urbana por trabajadores municipales y cooperativistas. Estas iniciativas no solo optimizan recursos, sino que consolidan un modelo de gestión donde el Estado produce, ahorra y ejecuta con capacidad propia.

En el plano institucional, la renovación de áreas clave refuerza esa dinámica: Rocío Basso asumió en Hacienda, Juan Manuel López Ortega en Salud y Medio Ambiente y Camila Velazco como contadora municipal, en una decisión que apunta a incorporar perfiles jóvenes formados en la Universidad Nacional, comprometidos con la continuidad del proyecto local. A esto se suma un avance significativo en materia sanitaria con la puesta en funcionamiento del tomógrafo del Hospital Cestino, que opera las 24 horas todos los días, permitiendo tanto atención programada como de urgencia e incluso la recepción de pacientes de otros distritos, en articulación con la red provincial. La inversión conjunta entre Provincia y Municipio fortalece la capacidad de diagnóstico y posiciona a Ensenada como un nodo sanitario de referencia.

En ese marco, la conducción de Mario Secco no sólo reafirma un rumbo, sino que profundiza una identidad basada en la obra pública, la inclusión social y la construcción de comunidad. La articulación con la Provincia, la puesta en valor de espacios públicos y el impulso sostenido a la cultura y el deporte configuran una agenda que combina presente y proyección. En contraste, la oposición local se mantiene en un marcado silencio, sin lograr instalar una agenda alternativa ni interpelar una dinámica de gestión que continúa ocupando el centro de la escena política y social del distrito.

Berisso en escena: oposición incómoda y debates abiertos

La semana en Berisso dejó una postal que combina tensiones cotidianas, anuncios de gestión y zonas grises que la política local aún no termina de saldar. El paro de transporte volvió a golpear de lleno en la vida diaria de vecinos y trabajadores, evidenciando la fragilidad de un sistema del que depende gran parte de la dinámica urbana. Desfinanciación nacional y escasa injerencia local marcan el conflicto. En paralelo, la inauguración de un nuevo Centro de Atención Primaria de la Salud en articulación con la Universidad Nacional de La Plata aparece como una señal positiva en términos de acceso sanitario, aunque abre un interrogante inevitable: más allá de la foto inicial, ¿cómo se sostendrá en el tiempo el plantel profesional y los recursos necesarios para su funcionamiento efectivo?

En el plano político, el impacto del llamado caso “Chocolate” vuelve a salpicar a la dirigencia local, esta vez en torno a la concejal Laura Fernández y su entorno familiar. Allí, La Libertad Avanza enfrenta un desafío que excede lo judicial: definir un posicionamiento político claro. El recurso reiterado de “dejar actuar a la Justicia” empieza a mostrar límites cuando no se aplica con la misma vara en todos los casos, especialmente cuando anteriormente hubo acusaciones hacia dirigentes de otros espacios donde la reacción fue mucho más enfática. La coherencia, en este contexto, también es una forma de construir credibilidad.

A este escenario se suma un movimiento clave en la vida interna del peronismo local: el inminente traspaso de autoridades del Partido Justicialista, que volverá a quedar bajo la conducción del intendente Fabián Cagliardi. Sin embargo, lejos de expresar una síntesis amplia, el nuevo esquema partidario aparece marcado por un armado cerrado, con escasa apertura a la pluralidad interna, particularmente hacia sectores del kirchnerismo y espacios con peso territorial, tanto sociales como gremiales, que no fueron contemplados. En un contexto donde la unidad suele ser invocada como condición de fortaleza, la configuración del PJ local deja más interrogantes que certezas sobre su capacidad de representar al conjunto del peronismo berissense.

Al mismo tiempo, la ciudad volvió a mostrar su capacidad de organización y convocatoria con una nueva edición exitosa de la Fiesta de la Birra, que se suma a un calendario creciente de celebraciones que combinan la gestión privada con algún aporte estatal. Estos eventos fortalecen la identidad local y dinamizan la economía, pero también plantean una pregunta de fondo: ¿alcanza con promover y auspiciar fiestas o es necesario dar un paso más hacia una política de desarrollo productivo sostenido? Berisso parece haber encontrado en estas iniciativas un camino de visibilidad y movimiento, aunque el verdadero desafío sigue siendo transformar esa energía en un proyecto económico que genere empleo y crecimiento más allá de lo eventual.