El analista político Gastón Garriga señaló que la situación del gobierno nacional atraviesa un punto de inflexión y describió un escenario de “descomposición acelerada” con impacto directo en la vida cotidiana. “Ayer fue un día bisagra”, afirmó, al enumerar una serie de hechos que, en pocas horas, expusieron la fragilidad económica, política e institucional del oficialismo.
Al respecto, sostuvo que el país atraviesa una dinámica de crisis acumulativa: “Cada día avanzamos un paso más en la descomposición. Es un gobierno que se está cayendo y nos quiere arrastrar en su propia debacle”.
Como ejemplo, mencionó la movilización de más de 200 intendentes de distintos signos políticos al Ministerio de Economía para reclamar fondos, el dato de inflación del 3,4% y el malestar empresarial expresado en un encuentro de la Cámara de Comercio Argentino-Estadounidense (AmCham).
A su vez, planteó que el rumbo económico profundiza un círculo vicioso: “Ajustás, cae la actividad; cae la recaudación; y la respuesta es más ajuste. Es una serpiente que se muerde la cola”.
El impacto, se traduce en un deterioro concreto de las condiciones de vida, porque “nos desordenaron la vida; no podés tomar un colectivo, no podés comprar medicamentos, no podés sostener un alquiler”.
Uno de los puntos más críticos es el avance de un proyecto de ley impulsado por el Ejecutivo que, bajo el nombre de “inviolabilidad de la propiedad privada”, propone desalojos exprés.
Para el analista, la iniciativa busca anticiparse a un escenario de mayor conflictividad social: “El gobierno sabe que la crisis habitacional va a empeorar. Esto es un guiño a los propietarios frente a la ola de desalojos que se viene”.
A la par, mencionó la situación crítica en áreas sensibles como discapacidad, donde denuncian atrasos en pagos y falta de actualización de aranceles, y el aumento del costo del transporte, que vuelve inviable el acceso al trabajo para amplios sectores.
Garriga también cuestionó el cambio de discurso oficial respecto a la inflación: “Decían que era un fenómeno estrictamente monetario y ahora le echan la culpa a la guerra o a la oposición. Ese relato se terminó”.
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