A 50 años del último golpe cívico-militar, la Plaza sigue funcionando como un punto de inflexión donde las preguntas no se apagan: ¿dónde están?, ¿quiénes son?, ¿qué pasó? En ese marco, una señal alentadora emerge en medio de un presente atravesado por dificultades; crecieron de manera significativa las consultas y denuncias vinculadas al derecho a la identidad.
Según informó Abuelas de Plaza de Mayo, en relación al año anterior se triplicaron las consultas de personas con dudas sobre su origen y se cuadruplicaron las denuncias realizadas por terceros que aportan información. Sólo durante las jornadas del 23 y 24 de marzo se registraron 350 consultas y 122 comunicaciones con datos que podrían resultar clave en la búsqueda.
“Es una muy grata situación para nosotros”, expresó Carolina Villella, abogada de la institución, teniendo en cuenta que aún se busca a más de 300 nietos y nietas apropiados durante la dictadura. En ese sentido, destacó que cada dato, por mínimo que parezca, puede ser determinante para reconstruir historias fragmentadas por el terrorismo de Estado.
El paso del tiempo también reconfigura la búsqueda. Si en los inicios las Abuelas buscaban a niños, hoy son adultos quienes se acercan por sus propios medios, e incluso nuevas generaciones comienzan a interrogar su identidad. “Este delito trasciende generaciones”, señaló Villella, y subrayó la importancia de una memoria activa que permita sostener el proceso de verdad y justicia.
Las consultas pueden realizarse a través de la página web, redes sociales o telefónicamente, y también es posible aportar información de manera anónima. “Nunca es tarde”, insisten desde Abuelas, frente a una tarea compleja marcada por la falsificación de documentos y la ausencia de registros oficiales.
En un contexto político adverso, con recortes presupuestarios y cuestionamientos a las políticas de derechos humanos, desde la organización remarcan que la búsqueda continúa. “Hasta encontrar al último nieto o nieta, no vamos a parar”, afirmó Villella.
En medio de las tensiones del presente, la noticia abre una puerta; la memoria no sólo resiste, también se activa y se multiplica.
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