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Entre la urgencia y el deseo la cultura busca sostenerse en tiempos de incertidumbre

maria

En medio de la crisis económica y el ajuste a nivel nacional, la cultura en la región capital sigue en movimiento, aunque no sin tensiones. Así lo expresó la actriz y gestora cultural María Ibarlín, quien trazó un diagnóstico sincero sobre el presente del sector; incertidumbre, desgaste y una red comunitaria que resiste, pero que necesita reconstruirse.

“Es la primera vez que atravesamos escenarios tan caóticos y de tanta angustia”, señaló, pero pese a las dificultades, los trabajadores y trabajadoras de la cultura continúan buscando formas de sostener su actividad. Sin embargo, advirtió que no se trata sólo de un problema coyuntural, sino también de una deuda interna del propio sector: “Tuvimos momentos de mucha fortaleza y no supimos acopiar esa experiencia”.

Desde su rol dentro del Instituto Cultural de la Provincia, describió una tarea cotidiana atravesada por contrastes. Por un lado, la satisfacción de poder generar oportunidades laborales para otros: “Lo más gratificante es llamar a un compañero y decirle ‘¿querés ir a trabajar?’”. Por otro, la frustración de no poder dar respuesta a una demanda creciente en un contexto de recursos limitados.

“El principal obstáculo hoy es que no hay presupuesto y que el Gobierno nacional no está cumpliendo con las transferencias que corresponden”, indicó. Esta situación impacta directamente en la capacidad de generar propuestas y sostener programaciones, aunque destacó el esfuerzo provincial por mantener la actividad.

Más allá de lo estructural, puso el foco en la fragmentación del entramado cultural. “Nos falta volver a encontrarnos”, planteó, en línea con una preocupación compartida por muchos actores del sector. La urgencia por resolver lo inmediato ha desplazado los espacios de reflexión y organización colectiva.

“Esa pérdida de encuentro no es solo de ahora, viene de antes. Y hoy nos encuentra desgastados, debilitados y desorganizados”, sostuvo. El ejemplo está en la baja participación en convocatorias del sector, incluso en espacios históricamente activos como asociaciones de actores.

Aun así, rescató que persisten formas de organización más informales pero efectivas, sostenidas en la confianza y los vínculos construidos a lo largo del tiempo. Redes que permiten, por ejemplo, convocar artistas en distintos puntos de la provincia a partir de referencias compartidas, incluso sin conocerse personalmente.

En ese entramado, la comunicación aparece como una herramienta central. Pero el desafío es ir más allá para reconstruir espacios de encuentro reales que permitan repensar el presente y proyectar el futuro del sector.