El equipo de Deportres recibió a dos representantes de la Asociación Taekwondo República Argentina de La Plata, Federico Melillo, referente de la institución en la ciudad, y Candela Echeco, instructora y practicante, para charlar sobre el pasado, presente y futuro de un grupo que lleva la disciplina como modo de vida.
La asociación cuenta con casi 40 años de trayectoria a nivel nacional y presencia en 19 provincias. En la región de La Plata y Ensenada, el trabajo lleva más de 12 años, con múltiples sedes, clases permanentes y participación constante en eventos y torneos.
Federico, que entrena desde los 4 años y da clases hace más de 15, destacó que el crecimiento del taekwondo no solo pasa por lo deportivo, sino por su impacto en la formación personal.
Por su parte, Candela compartió una historia muy personal; comenzó a los 19 años en un momento de ansiedad y estrés mientras estudiaba abogacía. Encontró en el taekwondo una forma de canalizar emociones y transformar su energía. Tal fue el cambio que, al recibirse, sintió más orgullo por su cinturón negro que por su título universitario.
Ambos coincidieron en un punto clave, que el taekwondo es un arte marcial, no sólo un deporte. Esto implica una base sólida de valores que se trabajan en cada clase: cortesía, integridad, perseverancia, autocontrol, y espíritu indomable.
Estos principios se aplican en el entrenamiento y a la vida cotidiana. Ayudan especialmente a niños y jóvenes a manejar la frustración, la ansiedad y el uso excesivo de pantallas, problemáticas muy presentes hoy.
Además, remarcaron que el rol del instructor es fundamental, ya que el taekwondo propone una formación integral que trasciende lo físico.
Finalmente, destacaron cómo, después de la pandemia, hubo un crecimiento en el interés por la actividad física, aunque en el último tiempo notan una leve caída frente al avance del mundo digital.
Más allá de la competencia, el mensaje fue claro, el taekwondo forma personas, no sólo deportistas.
Escuchá la nota completa en: