El concepto de soberanía alimentaria gana espacio en ámbitos académicos, territoriales y sociales como una mirada integral sobre la producción, el acceso y la calidad de los alimentos. Así lo explicó Fernando Glenza, profesor en Comunicación Social y coordinador del Centro Comunitario de Extensión Universitaria en el Parque Pereyra, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata.
Glenza señaló que la soberanía alimentaria “es un concepto más amplio que el de seguridad alimentaria”, ya que no sólo contempla el acceso a los alimentos, sino también las condiciones en las que se producen, su impacto ambiental y el rol de las comunidades en ese proceso. “Tiene que ver con cómo se produce, el uso de agroquímicos, el impacto en el ambiente y quiénes deciden sobre los sistemas alimentarios”, explicó.
Se trata de una perspectiva con fuerte contenido político, impulsada históricamente por organizaciones sociales, pequeños productores, campesinos y trabajadores rurales que reclaman mayor control sobre la producción y distribución de alimentos, frente al avance de grandes mercados y corporaciones.
El trabajo en la Universidad Nacional de La Plata se remonta a principios de los años 2000, en el contexto de la crisis social y económica. Desde entonces, distintas facultades incorporaron la temática a través de cátedras, seminarios y proyectos de extensión que articulan con el territorio. “La comunicación aporta el diálogo, el poner en común. Desde el periodismo se pueden cuestionar los sistemas alimentarios dominantes”, sostuvo.
Uno de los espacios donde ese vínculo se materializa es el Parque Pereyra, un territorio productivo de gran escala donde familias agricultoras desarrollan actividades hortícolas, muchas de ellas bajo prácticas agroecológicas. Allí se promueve un modelo de producción que reduce la dependencia de insumos externos y fortalece las economías locales.
En ese predio, de más de 10 mil hectáreas, alrededor de 1200 están destinadas a la producción agrícola. Las parcelas, de entre cuatro y cinco hectáreas, permiten a las familias producir tanto para el autoconsumo como para la comercialización. “No son ocupantes irregulares, como muchas veces se cree. Son productores con permisos del Estado provincial, en un esquema que se remonta a la expropiación del parque en 1949”, aclaró.
En paralelo, Glenza advirtió sobre el retroceso de políticas públicas a nivel nacional vinculadas al sector. Entre ellas, mencionó la disolución de programas históricos como ProHuerta, que durante más de tres décadas promovió la producción de alimentos a pequeña escala, y la reducción de iniciativas destinadas a la agricultura familiar.
A pesar de ese escenario, destacó que en la provincia de Buenos Aires continúan algunas políticas de apoyo a pequeños productores, con foco en la agroecología, el trabajo local y la inclusión de mujeres y jóvenes en el sector.
Los días 13 y 14 de mayo se desarrollarán talleres abiertos sobre agroecología en la Huerta Ecológica Santa Elena, en el área del Parque Pereyra, una propuesta destinada a estudiantes, productores y público en general interesado en profundizar en estas prácticas.
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