Vecinos y vecinas de la zona de calle 166 entre 13 y 14 de la ciudad de Berisso, expresaron su preocupación por una serie de hechos violentos que, según denuncian, se repiten desde hace meses y se intensificaron durante las últimas semanas. Piedrazos, botellazos, corridas y enfrentamientos callejeros forman parte de una situación que altera la convivencia cotidiana y genera temor entre quienes viven en el barrio.
Al aire de la 96.3, residentes del sector contaron que los conflictos ocurren tanto de noche como a plena luz del día: “Ya no es solamente durante la madrugada; el lunes pasado hubo episodios a las cinco de la tarde, después a las seis y media y nuevamente más tarde. Se volvió algo constante”.
Según explicaron, los enfrentamientos estarían vinculados a disputas territoriales entre grupos de jóvenes de distintos sectores cercanos al barrio. En ese contexto, los vecinos aseguran quedar “en el medio” de situaciones cada vez más peligrosas, incluso con vehículos circulando y familias transitando por la zona.
Uno de los puntos que más alarma genera es la cercanía con el Club CEyE, espacio al que diariamente concurren niños, niñas y adolescentes para realizar actividades deportivas. “Hay padres que vienen a buscar a sus hijos y terminan atravesando una lluvia de piedras”, señalaron.
Los testimonios también reflejan el desgaste emocional que atraviesan quienes viven allí. “No se puede dormir. Vivimos en alerta constante, con miedo de salir o volver a casa”, expresaron. Además, indicaron que varios vecinos sufrieron daños materiales, como roturas de autos y cámaras de seguridad.
De acuerdo con lo relatado, en el último mes se realizaron alrededor de 50 llamados al Centro Operativo de Monitoreo (COM) y más de diez vecinos formalizaron denuncias policiales. Sin embargo, consideran que las respuestas hasta el momento resultan insuficientes y reclaman una intervención urgente de la Justicia y del Estado municipal.
Lejos de plantear una mirada punitiva, las vecinas entrevistadas insistieron en que el problema también tiene un trasfondo social. “No buscamos demonizar a nadie. Hay menores y familias viviendo en situaciones muy difíciles. Esto requiere una intervención integral, no solamente policial”, remarcaron.
En ese sentido, se presentaron notas ante áreas municipales vinculadas a niñez y adolescencia para que se tome conocimiento de la situación y puedan impulsarse acciones de contención social.
Mientras tanto, el temor y la incertidumbre continúan creciendo entre quienes habitan la zona.
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