La antropóloga e integrante del colectivo Ni Una Menos, Celeste Perosino Tuchtfeldt, analizó el contexto actual de las violencias de género en el país, en el marco de una nueva movilización convocada para el 3 de junio, y sostuvo que existe un recrudecimiento de los femicidios, especialmente aquellos atravesados por desapariciones de víctimas jóvenes.
Durante una entrevista con «Frecuencia Camalote», Perosino Tuchtfeldt vinculó esta situación con el desmantelamiento de políticas públicas de género y con discursos que «niegan o minimizan las violencias machistas». En ese sentido, consideró que el contexto económico y el aumento de la pobreza también generan condiciones que profundizan las situaciones de violencia.
La referente feminista cuestionó además el funcionamiento del sistema judicial argentino y aseguró que persisten dificultades para investigar con perspectiva de género, porque muchas de las fiscalías especializadas no cuentan con personal adecuadamente formado y, en numerosos casos, la capacitación depende de iniciativas individuales y no de una política estatal sostenida.
Al referirse al caso de Agustina Vega y a otros hechos recientes, remarcó que la Justicia suele actuar con estereotipos de género que terminan criminalizando a las víctimas o a sus familias. En este punto habló de las falencias en los mecanismos de búsqueda de personas desaparecidas y sostuvo que, en muchos casos, los hallazgos se producen por circunstancias fortuitas y no como resultado de investigaciones eficientes.
Como integrante de Ni Una Menos puso el foco en el impacto de la crisis económica sobre las mujeres y afirmó que el endeudamiento de los hogares limita las posibilidades de romper vínculos violentos. Bajo la consigna “Endeudadas y vivas nos queremos”, indicó que esta problemática será uno de los ejes centrales de la movilización de este año.
Finalmente, convocó a participar de la marcha prevista para el miércoles 3 de junio a las 17 horas en el Congreso Nacional y sostuvo que la presencia en las calles continúa siendo una herramienta fundamental para visibilizar los reclamos y exigir respuestas del Estado frente a la violencia de género.
“Si no mostramos nuestra potencia en las calles, esta realidad difícilmente se revierta”, concluyó.