ESCUCHÁ LA RADIO EN VIVO

La propuesta de Pérez Esquivel mientras crecen las alertas por el escenario político y social

Captura de pantalla 2026-06-01 a la(s) 14.15.50

El referente de derechos humanos y Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, encabezará una semana de ayuno y oración entre el 2 y el 9 de junio con el objetivo de visibilizar el hambre, la exclusión social y el deterioro de las condiciones de vida que atraviesan amplios sectores de la población argentina.

La iniciativa, que cuenta con el acompañamiento de organizaciones sociales y sindicales, entre ellas la CTA, busca denunciar las consecuencias de las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno nacional y convocar a la reflexión colectiva frente a la creciente desigualdad.

En su análisis político realizado en el programa «Frecuencia Camalote», el periodista Gastón Garriga destacó la relevancia de la convocatoria y la vinculó con otros posicionamientos recientes de referentes sociales y religiosos. En ese sentido, consideró que existe una coincidencia de miradas entre distintos actores que vienen expresando preocupación por la situación social del país.

“Son voces con enorme autoridad moral que siguen interpelando a la sociedad frente al avance de la pobreza y la exclusión”, apuntó.

Por otro lado, Garriga analizó el resultado de las elecciones presidenciales en Colombia. Allí destacó la ajustada disputa entre el oficialismo representado por Gustavo Petro y las expresiones de derecha que buscan recuperar el poder, y dijo que el proceso electoral colombiano refleja fenómenos similares a los observados en otros países de la región, con una fuerte polarización política y una creciente influencia de actores internacionales en las campañas electorales.

“La discusión sobre la injerencia de Estados Unidos en los procesos políticos latinoamericanos vuelve a aparecer con fuerza y es un elemento que merece atención”, sostuvo.

El análisis de la fecha también estuvo atravesado por la conmoción generada por los recientes femicidios de Agustina Vega, en Córdoba, y de Dulce María, en Misiones. En relación con el caso de Agustina Vega, consideró que la investigación expone responsabilidades institucionales y volvió a poner en discusión el funcionamiento de la Justicia y de los organismos encargados de prevenir situaciones de violencia.

Además, señaló que el contexto político actual contribuye a la deslegitimación de políticas públicas vinculadas a la protección de mujeres y diversidades, en un escenario donde continúan registrándose altos índices de violencia por motivos de género.

Escuchá la columna completa en: