En su columna de análisis político, Gastón Garriga repasó la actualidad nacional y puso el foco en dos temas centrales, la visita de Axel Kicillof a Corrientes y las tensiones internas que atraviesan al gobierno de Javier Milei.
Respecto de la reciente reunión entre el gobernador bonaerense y el mandatario correntino Gustavo Valdés, Garriga sostuvo que el encuentro representa una señal política relevante en un contexto donde algunos aliados del oficialismo nacional comienzan a tomar distancia.
“Corrientes fue el primer baño de realidad para el experimento libertario”, afirmó, ya que Valdés mantuvo durante meses una relación de cercanía con el gobierno nacional, acompañando distintas iniciativas legislativas con la expectativa de obtener respaldo político. Sin embargo, esa estrategia no tuvo la reciprocidad esperada.
Para el analista, la decisión de recibir personalmente a Kicillof, firmar acuerdos y exhibir públicamente el encuentro refleja que algunos sectores comienzan a reevaluar su vínculo con la Casa Rosada.
“Valdés tiene el pase en la mano y está evaluando opciones. Podría haber tenido una reunión sin fotos o haber enviado funcionarios, pero eligió mostrar el encuentro”, señaló.
Otro de los temas abordados fue la situación de la Fundación Faro, vinculada al entorno de Santiago Caputo, que quedó bajo la lupa de organismos de control.
Según explicó Garriga, la decisión de avanzar con auditorías sobre la fundación podría interpretarse como una derivación de las disputas internas dentro del propio oficialismo.
“Tiene toda la pinta de ser un vuelto dentro de la interna. Se están tirando tiros en el pie mientras comparten la cubierta de la misma lancha”, graficó.
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