El país inició esta última semana conmocionado por el femicidio de Agostina Vega, a días de un nuevo 3 de Junio. En ese contexto, la movilización de «Ni Una Menos» no fue una más ni un hecho aislado de la Capital Federal: tuvo un carácter profundamente federal y nacional.
Columnas masivas coparon las plazas de ciudades clave de todo el país, como Rosario, Mar del Plata, Neuquén y Córdoba. La bronca que recorrió la Argentina estuvo marcada a fuego por los crímenes brutales de los últimos días que sacudieron distintas provincias: los femicidios de las adolescentes Agostina Vega, en Córdoba; Dulce María Candia, en Misiones; y Noelia Carolina Romero, en Temperley.
Las familias de las víctimas y miles de mujeres se pusieron al frente de las marchas para gritar que las vidas de las pibas no son descartables.
El documento de cierre leído frente al Congreso fue directo contra el gobierno nacional de Javier Milei. Allí se lo acusó de impulsar una política de «crueldad» y un fuerte ajuste económico que golpea de lleno a las mujeres y las diversidades.
Entre las principales demandas planteadas al Ejecutivo nacional y a las administraciones provinciales se destacaron:
Frenar el desmantelamiento y el desfinanciamiento de los programas públicos de prevención y asistencia a las víctimas de violencia de género.
Garantizar la plena implementación de la Ley de Aborto Legal, Seguro y Gratuito, evitando el desabastecimiento de insumos básicos como anticonceptivos, misoprostol y mifepristona.
Rechazar cualquier intento de eliminar la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas, bajo la consigna de que la ESI salva vidas.
Detener el avance del proyecto sobre «denuncias falsas», al que las organizaciones señalan como una herramienta para desalentar las denuncias por abuso sexual infantil y proteger a los agresores.
Dar marcha atrás con las amenazas de cierre o vaciamiento del programa Volver al Trabajo, un sostén económico clave para miles de hogares monomarentales atravesados por el desempleo y la deuda alimentaria.
Un río de sospechas
La disputa por la privatización de la Vía Navegable Troncal, históricamente conocida como Hidrovía Paraná-Paraguay, vuelve a poner sobre la mesa una vieja tensión argentina: la relación entre la eficiencia logística y el control estatal.
Por esta ruta fluvial circula cerca del 80% de las exportaciones agroindustriales del país. Se trata de un volumen estratégico que convierte al debate en algo mucho más profundo que una discusión técnica sobre dragado y balizamiento. Lo que está en juego es quién controla una de las principales puertas de salida de la producción argentina.
Por un lado, se plantea la necesidad de inversiones internacionales para sostener la competitividad de los puertos. Por el otro, distintos sectores políticos y sociales reclaman mayores mecanismos de fiscalización para combatir la evasión de divisas y el contrabando.
En ese contexto, la reciente preadjudicación de la obra sumó un nuevo escándalo político y empresarial que vuelve a rozar al gobierno libertario.
El Ministerio de Economía recomendó adjudicar el contrato por 25 años al consorcio integrado por la empresa belga Jan de Nul y la firma local Servimagnus. La decisión provocó una inmediata reacción de su principal competidora, la también belga DEME.
A pesar de haber igualado la oferta tarifaria mínima —3,80 dólares por tonelada—, DEME, respaldada por capitales estadounidenses, denunció presuntas irregularidades y sostuvo que el pliego fue diseñado a medida de la actual operadora.
Desde la empresa cuestionaron la falta de transparencia del proceso técnico, criticaron la exigencia de un aval de 10 millones de dólares para presentar objeciones y anticiparon que apelarán el dictamen.
La polémica escaló rápidamente a los ámbitos judicial y legislativo debido a las sospechas que rodean a un negocio estimado en unos 500 millones de dólares anuales en concepto de peajes.
Sectores de la oposición y distintas denuncias radicadas en Comodoro Py apuntan a la influencia del asesor presidencial Santiago Caputo y a los empresarios Juan y Patricio Neuss, vinculados al oficialismo y señalados por algunos actores como potenciales beneficiarios indirectos del esquema licitatorio.
Con apenas siete días para presentar impugnaciones formales antes de la adjudicación definitiva, el futuro del principal corredor productivo del país quedó envuelto en una intensa disputa de intereses y crecientes sospechas de corrupción.
Un mar de amor
La muerte de Carlos «Indio» Solari abrió, en cuestión de horas, escenarios que parecían impensadas.
El gobernador Axel Kicillof y Máximo Kirchner se comunicaron telefónicamente y acordaron la organización del velorio.
“Nos merecemos bellos milagros, y ocurrirán».
Gracias, Indio. Una vez más.
Al cierre de esta editorial, la manifestación popular más grande de los últimos tiempos se había convertido en una muestra de devoción colectiva: una multitud atravesada por distintas generaciones, por diversas realidades sociales y unida por un clima de respeto, organización y acompañamiento mutuo.
Todo un mensaje. Y a varias bandas. El tiempo dirá quién y cómo se leerá.
*Sobre la historia del Indio, su vínculo con los distintos momentos del país, las mujeres en su poesía y el espejo que su figura ofrece para pensar la política, hemos publicado diversas notas y editoriales en nuestra web que recomendamos volver a visitar.