En su columna de literatura, el Negro Rossi propuso un recorrido por la vida y la obra de Julio Cortázar, poniendo el foco en una idea central; el juego no fue un recurso menor en su literatura, sino el motor de una forma profundamente innovadora de entender la escritura.
En esta oportunidad comenzó repasando algunos aspectos biográficos del autor, desde su infancia marcada por la lectura compulsiva —al punto de que, según relató, su madre llegó a consultar a un médico preocupado porque “no hacía otra cosa que leer”— hasta sus primeros años como docente en el interior del país y su posterior radicación en Francia.
Sin embargo, el eje de la columna estuvo puesto en reivindicar el carácter lúdico de la obra cortazariana, ya que «el juego va a ser una de las armas más poderosas de Cortázar.”
En ese sentido, cuestionó la idea de que esa dimensión vuelva su literatura “infantil” y sostuvo que ocurre exactamente lo contrario: “He escuchado muchas veces que suena un poco infantil Cortázar y la verdad que me parece un criterio que deja fuera la potencia de la literatura de este tipo.”
Para explicar esa concepción del juego, vinculó al autor con el grupo francés Oulipo (acrónimo de Ouvroir de littérature potentielle, o Taller de Literatura Potencial), un movimiento literario que proponía escribir bajo reglas y restricciones matemáticas o formales para expandir las posibilidades de la creación. Allí destacó cómo la combinación entre literatura, lógica y experimentación influyó en buena parte de la producción del autor argentino.
La columna también incluyó recomendaciones para quienes deseen iniciarse en su obra, y sugirió comenzar por los «Cuentos completos», mencionando textos emblemáticos como «Continuidad de los parques», «Casa tomada», «La noche boca arriba» o «La flor amarilla», además de «Historias de cronopios y de famas», donde el juego aparece como una marca identitaria.
Más que una biografía o una enumeración de obras, la columna invitó a leer a Cortázar desde su faceta más inquieta y experimental, la de un escritor que convirtió el juego en una forma de conocimiento y en una herramienta para reinventar la manera de contar historias.
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