La decisión del gobierno de Donald Trump de restablecer un arancel del 10% para gran parte de las importaciones reavivó el debate sobre el proteccionismo comercial y el nuevo escenario económico internacional. Aunque la medida alcanza a decenas de países, especialistas sostienen que su impacto sobre las exportaciones argentinas será limitado.
El analista Martín Sotiru explicó que la política responde a un cambio de contexto global: “Durante décadas Estados Unidos impulsó un mundo con menos aranceles porque era el país más competitivo. Hoy el escenario cambió y China pasó a convertirse en el gran centro de producción mundial”.
Según explicó, la administración Trump busca proteger a la industria estadounidense frente al avance de productos importados, especialmente aquellos vinculados directa o indirectamente con la economía china. Para sostener legalmente la medida, el gobierno recurrió a una cláusula que cuestiona la utilización de trabajo forzoso en algunos procesos productivos, luego de que la Corte estadounidense objetara iniciativas similares.
En el caso argentino, Sotiru aclaró que la mayor parte de las exportaciones hacia Estados Unidos corresponde a materias primas y productos que, en muchos casos, quedan exceptuados o tienen una incidencia menor dentro del nuevo esquema arancelario.
“Argentina exporta principalmente materias primas, algunos cortes de carne y productos como los limones. No parece una medida que vaya a generar un perjuicio importante para el país”, afirmó.
También destacó que el escenario puede variar según cada socio comercial. Brasil, por ejemplo, enfrenta aranceles más elevados en medio de las tensiones políticas entre Trump y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lo que podría modificar la competitividad de algunos productos en el mercado estadounidense.
Más allá del impacto puntual sobre Argentina, Zotiru remarcó que Estados Unidos continúa siendo uno de los principales compradores del comercio mundial y que cualquier incremento en los aranceles repercute sobre las economías que tienen una fuerte dependencia de ese mercado. En ese contexto, consideró que la medida forma parte de una estrategia de protección industrial frente al crecimiento de China como principal potencia manufacturera del mundo.