El hallazgo de una lamprea patagónica, conocida popularmente como “vampiro de mar”, en la costa de Berisso despertó el interés de la comunidad científica por tratarse de un registro extremadamente inusual para el Río de la Plata. El descubrimiento fue realizado por Diego Alonso, un joven pescador de 15 años, quien posteriormente fue reconocido por investigadores del CONICET y del Instituto de Limnología “Dr. Raúl A. Ringuelet” (ILPLA).
Al respecto, el investigador del CONICET Tomás Maiztegui explicó que la aparición de esta especie constituye un hecho excepcional, ya que la última vez que se había registrado una lamprea en estas aguas fue alrededor de 1950. Incluso el primer ejemplar que permitió identificar la especie fue colectado en el Río de la Plata en 1868.
Maiztegui, investigador del ILPLA desde 2011 y especialista en peces de agua dulce, contó que reconoció inmediatamente al animal cuando vio las fotografías difundidas por pescadores, porque “es una especie muy particular. Tiene una boca circular y varias aberturas branquiales visibles en los costados del cuerpo, características que la hacen inconfundible”.
Antes de confirmar el hallazgo, el equipo científico verificó la autenticidad de las imágenes y del lugar donde fueron tomadas mediante la información georreferenciada que contienen los teléfonos celulares. “Primero necesitábamos corroborar que la información fuera real. Cuando comprobamos que las fotos correspondían a la playa municipal de Berisso fue una verdadera sorpresa”, relató.
Si bien aún no existe una explicación definitiva sobre cómo llegó el ejemplar hasta la costa bonaerense, el investigador planteó distintas hipótesis. Una de ellas es que “puede tratarse de una recolonización de estos ambientes o que haya llegado adherida a algún pez o incluso a un mamífero marino, como una ballena”.
La lamprea patagónica desarrolla un ciclo de vida particular: nace en agua dulce, luego migra al mar y durante su etapa adulta se alimenta de la sangre de otros animales marinos, motivo por el cual recibe el nombre de “vampiro de mar”.
Además de destacar el aporte realizado por Diego Alonso, Maiztegui sostuvo que este tipo de episodios demuestra la importancia de la colaboración entre la comunidad y la ciencia. “Muchos de estos registros llegan gracias a pescadores deportivos. Hoy entendemos que también es fundamental salir del laboratorio y contarle a la sociedad qué hacemos y por qué es importante”, afirmó.
Finalmente, llamó a valorar y proteger el Río de la Plata, un ambiente que definió como “único en el mundo”. “Tenemos un lugar extraordinario muy cerca de nuestras ciudades. Cuidarlo también depende de pequeños gestos cotidianos, como llevarse la basura después de disfrutar del río. El hallazgo de Diego nos recuerda la enorme riqueza natural que tenemos y la importancia de preservarla”, concluyó.