La Biblioteca «Del otro Lado del Árbol» reclama diálogo al Municipio de La Plata

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La Biblioteca «Del otro Lado del Árbol», ubicada en el Parque Saavedra, atraviesa una situación de tensión a partir de las obras de puesta en valor que se realizan en el predio. Paula Kriscautzky, creadora del espacio, aclaró que la biblioteca no se opone a la remodelación del parque y que el objetivo es que pueda quedar en mejores condiciones para toda la comunidad. Sin embargo, cuestionó la falta de diálogo con el Municipio de La Plata y sostuvo que, pese a los reiterados intentos de contacto, no hubo una reunión formal para coordinar la convivencia entre la obra y el funcionamiento de la biblioteca.

Kriscautzky relató que el conflicto tuvo su punto más crítico cuando el parque fue cerrado con integrantes de la biblioteca todavía dentro del predio. Según explicó, agentes de la Patrulla Municipal se presentaron para comunicar el desalojo, mientras que posteriormente la propia biblioteca decidió abrir el portón para permitir el ingreso de las personas que se habían acercado a acompañarla. La situación generó malestar entre quienes se encontraban allí y una fuerte reacción de la comunidad, que se movilizó en defensa de un espacio que funciona desde hace más de 15 años.

La referente también vinculó el conflicto puntual con una problemática más amplia relacionada con las políticas públicas de la ciudad, y recordó que, al comienzo de la actual gestión municipal, se realizaron intervenciones destinadas a recuperar espacios públicos y retirar de las plazas céntricas a personas en situación de calle. Para ella, parte de esa población terminó trasladándose hacia otros espacios, entre ellos el Parque Saavedra, pero «retirar a las personas de determinados lugares no resuelve las condiciones que las llevaron a ocuparlos, sino que simplemente desplaza el problema».

En ese sentido, cuestionó la falta de una mirada integral por parte del Estado y consideró que «una gestión municipal debería contemplar tanto el cuidado de los espacios públicos como las necesidades de las personas que los habitan». La biblioteca, explicó, trabaja cotidianamente con niños, familias, escuelas y personas que atraviesan distintas situaciones de vulnerabilidad, por lo que considera necesario que el Estado reconozca y acompañe esa tarea. “Hay una agenda que no es la agenda de las personas comunes”, planteó, al señalar que las discusiones políticas y electorales podrían estar desplazando las necesidades concretas de la comunidad.

Por otro lado, enumeró problemas que «fueron planteados reiteradamente, como cuestiones vinculadas con los baños, la iluminación y el mantenimiento»; acumulación de situaciones que puede convertirse en una forma de desgaste institucional porque «la falta de respuestas y acompañamiento termina dificultando su funcionamiento».

El conflicto inmediato fue parcialmente encauzado luego de que el Municipio comunicara públicamente que la biblioteca podría continuar funcionando durante las obras. Posteriormente, la empresa encargada de los trabajos delimitó un sector con la característica media sombra verde para garantizar el acceso y la continuidad de las actividades.

Sin embargo, la solución fue considerada provisoria y Kriscautzky insistió en la necesidad de establecer un diálogo formal con el Municipio porque las obras se extenderán durante varios meses y será necesario coordinar aspectos vinculados con el acceso, las condiciones climáticas, el funcionamiento cotidiano y las actividades ya programadas.

Finalmente, convocó a la comunidad a continuar acompañando el espacio, y anunció un encuentro de coros infantiles para el sábado. «La movilización del fin de semana demostró que la biblioteca dejó de ser solamente un proyecto de sus integrantes para convertirse en un espacio construido y defendido colectivamente por la comunidad», concluyó.