Preocupación en Punta Indio por el futuro de la Base Aeronaval: “Esto es la muerte del distrito”

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La posible reducción de actividades en la Base Aeronaval Punta Indio encendió la alarma entre trabajadores y vecinos de la comunidad. Jorge Vignale, trabajador civil de las Fuerzas Armadas, explicó en Frecuencia Camalote que la noticia generó un fuerte impacto en la localidad: “Nos sentimos mal, amenazados, en un estado de inseguridad que es muy feo soportar”.

La preocupación surgió luego de que el comandante de la Aviación Naval, contralmirante Olivero, comunicara en una formación realizada la semana pasada la implementación de un plan de readecuación que contempla la reducción de medios y el eventual traslado de aeronaves y personal hacia la Base de Comandante Espora.

Según explicó Viñale, en Punta Indio trabajan aproximadamente 300 efectivos militares y unos 185 trabajadores civiles. El impacto económico de sus salarios representa, de acuerdo con sus cálculos, entre 500 y 600 millones de pesos mensuales que circulan en la comunidad. A esto se suma el movimiento generado por las compras de insumos, combustible, materiales y otros servicios que demanda la propia base. “El impacto es tremendo en un distrito pequeño y con escasísimos recursos autóctonos para solventar fuentes de trabajo”, señaló.

El trabajador sostuvo que las autoridades justifican la medida dentro de un esquema de reducción presupuestaria de las Fuerzas Armadas y una readecuación de los medios disponibles. La preocupación central es que la Base Aeronaval Punta Indio continúe perdiendo funciones y categoría. Viñale recordó que hasta hace un año tenía la denominación de Fuerza Aeronaval y luego pasó a ser Base Aeronaval. El siguiente escalón sería convertirse en una estación aeronáutica, una estructura que no contaría con aeronaves propias. Para los trabajadores, ese proceso implicaría una pérdida progresiva de capacidades y tendría consecuencias directas sobre la economía local.

La situación también genera interrogantes respecto de servicios esenciales. Dentro de las instalaciones funciona un hospital de la comunidad, sostenido con recursos municipales. Si bien Viñale señaló que todavía no pueden dimensionar exactamente el impacto que tendría la reducción de actividades sobre ese servicio, consideró que inevitablemente sería negativo. La experiencia de Pipinas aparece además como un antecedente cercano: la localidad todavía no logró recuperarse completamente del impacto que produjo el cierre de la cementera que durante años constituyó una de sus principales fuentes de empleo.

Pero la discusión excede ampliamente la cuestión laboral. En Punta Indio funcionan la Escuadrilla de Vigilancia Marítima, equipada con aeronaves B-200, y la Escuela de Aviación Naval, que utiliza aviones T-34 para la formación de pilotos. La primera tiene entre sus objetivos la vigilancia del litoral marítimo argentino, mientras que la segunda forma a los pilotos que luego operarán distintas aeronaves de la Armada. “No es solamente el traslado de aeronaves”, remarcó Vignale, al explicar que detrás de esas funciones existe una capacidad técnica y humana construida durante décadas.

Como ejemplo de esa capacidad, destacó que durante los últimos dos años la Aviación Naval logró recuperar los vuelos hacia la Antártida después de aproximadamente medio siglo. Desde Punta Indio se realizaron tres vuelos, incluido uno sanitario para evacuar desde la base Petrel a un integrante de las Fuerzas Armadas que atravesaba un grave problema de salud. Las aeronaves utilizadas fueron mantenidas por trabajadores civiles de Punta Indio, una muestra, según Vignale, del conocimiento especializado acumulado en la base.

Frente a la posibilidad de un traslado, los trabajadores y la comunidad comenzaron a organizarse y a buscar canales de diálogo con autoridades nacionales y provinciales. Fue así como concretaron reuniones, incluida una con el jefe de la Armada, y existe la expectativa de que la decisión pueda revertirse. De todos modos, cuestionó la forma en que fue comunicada la medida y defendió el arraigo de los trabajadores civiles: “La capacidad no se hereda, se aprende”. Para graficarlo, comparó la situación con una planta desarrollada que es arrancada de raíz para ser trasladada a otro lugar: “La arrancás de raíz y pretendés trasplantarla a otro lado, se muere”.

Desde Punta Indio aseguran que continuarán trabajando para sostener la base y sus capacidades. Para Vignale, no se trata únicamente de defender puestos de trabajo, sino de preservar conocimiento, infraestructura, formación y una función vinculada con la soberanía nacional. “Esto no es solo el trabajo de los puestos de trabajo de la base, es la comunidad completa”, afirmó, y pidió a los medios de la región mantener la difusión del conflicto para que pueda dimensionarse el impacto que tendría una reducción de estas características sobre toda la zona.