En pleno acto de Kicillof, le robaron el celular a un fotógrafo de Gobernación

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La visita de Axel Kicillof a Berisso tuvo un episodio que difícilmente estaba en la agenda. Mientras se desarrollaba el acto oficial, un fotógrafo del equipo de prensa de la Gobernación advirtió que le habían robado el teléfono celular con el que estaba trabajando.

El hecho ocurrió durante la actividad que encabezó el gobernador junto al intendente Fabián Cagliardi, con la presencia de funcionarios, trabajadores de prensa, vecinos y familias que participaron de la entrega de viviendas y escrituras.

El fotógrafo se encontraba realizando la cobertura cuando notó la falta del teléfono. Lo buscó en el lugar y consultó con otras personas, pero no logró recuperarlo.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa uno de los reclamos que más se escuchan en Berisso: la inseguridad. Y lo hace en un contexto bastante particular, porque el robo ocurrió durante un acto oficial y con el gobernador de la Provincia presente.

Ahí aparece una pregunta que debería responder el área municipal responsable de la seguridad: ¿cómo puede ocurrir un robo de estas características en un lugar donde se supone que existe un operativo destinado a garantizar la seguridad de quienes participan?

Si un trabajador de prensa que integra la comitiva oficial del gobernador puede terminar sin su teléfono mientras está cumpliendo su tarea, cabe preguntarse qué nivel de prevención se está aplicando en este tipo de actividades.

Y hay una segunda cuestión, más política y hasta incómoda para el oficialismo local: si la llegada de Kicillof moviliza a funcionarios, militantes y dirigentes que dicen acompañarlo, ¿por qué no pudieron cuidar siquiera a uno de los trabajadores que vino con él?

No se trata de exagerar el hecho. Un teléfono celular no puede compararse con situaciones de violencia o con los delitos que padecen diariamente muchos vecinos. Pero tampoco debería minimizarse lo ocurrido.

La inseguridad es una de las principales preocupaciones de los berissenses. Está presente en las conversaciones de los barrios, de los comerciantes y de quienes tienen que volver a sus casas todos los días. Por eso, que un robo ocurra en medio de una actividad oficial ofrece una imagen concreta de un problema que la ciudad conoce demasiado bien.

Durante el acto, la Provincia entregó 517 escrituras, cinco viviendas modulares y equipamiento destinado a la gestión de emergencias.

Mientras se desarrollaba esa actividad, a pocos metros, un trabajador de prensa buscaba su teléfono.

No hay demasiadas vueltas que darle: si el operativo de seguridad de un acto con la presencia del gobernador no pudo evitar un robo, es razonable preguntarse qué está funcionando mal.

Y, sobre todo, qué se está haciendo para que la inseguridad deje de ser una de las preocupaciones centrales de quienes viven en Berisso.