La problemática del suicidio y los intentos de suicidio genera una creciente preocupación en Argentina y también en la región. El deterioro de las condiciones económicas, el endeudamiento, el desempleo, el consumo problemático y las dificultades para acceder a tratamientos de salud mental aparecen como algunos de los factores que atraviesan situaciones cada vez más complejas.
En Ensenada, el Secretario de Salud municipal, Juan Manuel López Ortega, advirtió sobre el fuerte nivel de demanda que atraviesan los servicios de salud mental. “Hoy nos encontramos frente a una crisis de salud pública con respecto a la salud mental”, sostuvo, y señaló que la problemática “no distingue género, rango etario ni situación socioeconómica”.
López Ortega indicó que el fenómeno excede al sistema sanitario y requiere un abordaje comunitario, debido a que “hay múltiples determinantes”, explicó, sumado a la crisis económica, el desempleo, el endeudamiento y el aumento del consumo de sustancias. También destacó las dificultades que encuentran muchas personas para acceder a psicólogos y psiquiatras, y mantener los tratamientos.
En Argentina, los intentos de suicidio son de notificación obligatoria desde 2023. Según datos oficiales, hasta octubre de 2025 se habían registrado 22.249 eventos, de los cuales el 95% correspondió a intentos sin resultado mortal. El Ministerio de Salud adviertió que el aumento de las notificaciones también está relacionado con la ampliación y consolidación del sistema de vigilancia epidemiológica.
Frente a este escenario, Ensenada viene desarrollando estrategias de prevención junto a escuelas, clubes, organizaciones sociales y el sistema sanitario. El funcionario destacó especialmente los espacios de primera escucha, destinados a detectar situaciones de riesgo y facilitar el acceso a profesionales; también se implementaron talleres vinculados a bullying, consumos problemáticos y otras situaciones que afectan a adolescentes.
Otro de los factores que genera preocupación es el crecimiento de las apuestas online y la ludopatía entre jóvenes. Desde el municipio advierten que el endeudamiento y las consecuencias sociales vinculadas al juego pueden convertirse en nuevos elementos de vulnerabilidad, especialmente cuando se combinan con otros problemas familiares, económicos o emocionales.
El funcionario destacó que el trabajo articulado con el Hospital Provincial permitió, durante los últimos dos años, reducir los ingresos vinculados a intentos de suicidio. Ahora, el desafío «es ampliar la red de salud mental hacia clubes barriales, referentes comunitarios, organizaciones civiles y universidades, fortaleciendo la capacitación para reconocer señales de alarma y actuar a tiempo».
“El impacto del suicidio no es solamente la pérdida de una vida”, explicó López Ortega. También quedan afectados familiares, amigos, compañeros de trabajo y toda una comunidad. Por eso, además de la prevención y la atención profesional, resulta fundamental la posvención y, sobre todo, construir redes de escucha. Hablar, acompañar y pedir ayuda puede ser el primer paso para atravesar una crisis.