Garriga: “El Milei malvinero es una confesión de debilidad”

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La cadena nacional de Javier Milei por la cuestión Malvinas continúa generando repercusiones y cuestionamientos. Finalizando la semana, el periodista Gastón Garriga consideró que el discurso presidencial responde principalmente a una necesidad política interna y que el Gobierno busca desviar la atención de la situación económica.

Con ironía, Garriga vinculó la intervención de Milei con una frase de Karl Marx y sostuvo que el Presidente “se volvió marxista” porque “la historia se repite, primero como tragedia y después como farsa”. Para el periodista, el discurso de Milei constituye una reedición, en clave contemporánea, del uso de la causa Malvinas que realizó la dictadura militar cuando atravesaba una profunda crisis.

Uno de los puntos centrales de su análisis fue la contradicción respecto de la autodeterminación de los habitantes de las islas. “Milei diciendo que los isleños tienen derecho a la autodeterminación y ahora diciendo que no tienen derecho. ¿Qué pasó en el medio, muchacho?”, cuestionó, al señalar el cambio de posición del Presidente.

Garriga también puso el foco en la situación generada por Chile, luego de que se anunciara la apertura de una ruta marítima entre Punta Arenas y las Islas Malvinas. “La primera prueba de fuego de a ver cuán en serio es el Milei malvinero es cómo reacciona frente a Punta Arenas”, afirmó, y bautizó la situación como el “Punta Arenas Gate”.

Para el periodista, detrás de la reivindicación de Malvinas también aparece el interés geopolítico de Estados Unidos por controlar rutas y puntos estratégicos del comercio internacional. En ese sentido, vinculó la eventual construcción de una base militar en Tierra del Fuego con la relación entre Milei y Donald Trump. “En el mejor de los casos, si le saliera la jugada a Milei, no es que estaríamos recuperando la soberanía sobre Malvinas, sino que estaríamos cambiando una potencia colonial por otra”, advirtió.

Además, opinó sobre el anuncio de fortalecer la legislación contra empresas que operen en territorio ocupado, al recordar que ya existe la Ley 26.659. “Primero hay que arrancar por aplicar la ley, porque te hiciste bien el pelotudo durante casi tres años”, planteó, al considerar que el Gobierno no puede presentar como novedosa una herramienta legal que ya está vigente.

A eso le sumó las contradicciones entre el discurso soberano y las decisiones adoptadas por la actual gestión en materia de defensa, y recordó la compra de aviones F-16 y la paralización de proyectos vinculados a la infraestructura naval.

El objetivo inmediato es que «se deje de hablar de la recesión, del endeudamiento, de la morosidad y del creciente desempleo”, y aunque Milei pueda intentar recuperar parte de su respaldo, el costo político ya está planteado: “Es una confesión de debilidad”.