A los 90 años murió Norberto Félix Galasso, historiador, ensayista, investigador y uno de los grandes referentes del pensamiento nacional y popular argentino. Nacido en Buenos Aires el 28 de julio de 1936, falleció este 7 de septiembre, dejando una extensa obra dedicada a revisar la historia argentina y latinoamericana desde una perspectiva alejada de la tradición oficial.
Su figura quedó estrechamente vinculada al pensamiento de Arturo Jauretche, uno de sus grandes referentes y con quien compartió la búsqueda de aquellos protagonistas que habían quedado relegados por la historia oficial. Galasso tomó la idea jauretcheana de los “malditos” de la historia y construyó buena parte de su obra alrededor de figuras como Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ugarte, John William Cooke, Mariano Moreno, Juan Domingo Perón, Eva Perón, José de San Martín y Ernesto “Che” Guevara, entre muchos otros.
En diálogo con Aire de Ribera, Martín Luna destacó que Galasso fue mucho más que un historiador o ensayista: fue un militante político y cultural comprometido con sus ideas. Lo definió además como un hombre generoso, apasionado y siempre dispuesto a transmitir sus conocimientos, incluso cuando las charlas convocaban a unas pocas personas.
Esa vocación también quedó reflejada en su relación con distintas expresiones de la cultura popular. Uno de los ejemplos mencionados durante la entrevista fue el vínculo de Galasso con Andrés Chazarreta y, particularmente, con la figura de Atahualpa Yupanqui. También se recordó su relación con Ciro Pertusi, de Los Piojos, quien recurrió a Galasso durante la composición de “San Jauretche”, canción que recuperó la figura del pensador y político argentino.
Entre sus numerosos trabajos se encuentran investigaciones sobre San Martín, Perón, Eva Perón, Scalabrini Ortiz y Manuel Ugarte. También publicó la colección Los malditos, integrada por cinco tomos en los que recuperó a figuras relegadas por los relatos tradicionales. Su trabajo sobre Ugarte cobró además una nueva dimensión con la película Un argentino maldito, basada en parte en sus investigaciones.
Su obra estuvo atravesada por una idea central, disputar el sentido de la historia y recuperar las voces que habían quedado fuera del relato dominante. Para Galasso, mirar el pasado implicaba también preguntarse desde dónde se construía ese relato y qué intereses había detrás de cada interpretación. Por eso, su trabajo buscó pensar a la Argentina y a América Latina desde una perspectiva propia, reivindicando la soberanía, la justicia social y la integración regional.
En los últimos años continuó escribiendo y participando de actividades culturales pese a las dificultades económicas. Luna también recordó que durante el gobierno de Javier Milei perdió el reconocimiento como embajador de la cultura popular que había recibido durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, hasta sus últimos años mantuvo su actividad intelectual y su compromiso con la difusión de sus ideas.
La muerte de Galasso deja una obra extensa y una generación de discípulos y continuadores que mantienen vigente buena parte de sus preocupaciones. Como señaló Martín Luna, su legado no se encuentra solamente en sus libros, sino también en la posibilidad de volver a ellos para recuperar a esos “malditos” de la historia y pensar, desde otros márgenes, la Argentina y el continente. A los 90 años, Norberto Galasso se fue, pero dejó una biblioteca entera para seguir discutiendo qué país y qué historia queremos construir.