Cuando la deuda se usa para comer, la nueva realidad que atraviesa a los barrios populares

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El endeudamiento dejó de ser una herramienta para afrontar gastos excepcionales y se convirtió, para miles de familias, en una forma de sostener el consumo cotidiano. Así lo señaló Daniel Menéndez, integrante de Somos Barrios de Pie y referente de la Subsecretaría de Economía Popular del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, al analizar un informe elaborado por el Instituto Periferia sobre la situación económica en los barrios populares.

Según el relevamiento, seis de cada diez personas de los barrios populares están endeudadas, mientras que el 75% no logra llegar a fin de mes. Menéndez explicó que el cambio más significativo está en el motivo por el cual las familias recurren al crédito: “El endeudamiento adquiere otra dinámica y, en una parte importante, el 60% se endeuda para comer, para comprar comida”.

Años atrás las familias solían endeudarse frente a situaciones puntuales, como la reparación de un vehículo, la compra de un electrodoméstico o algún gasto extraordinario. En la actualidad, en cambio, «el crédito aparece para cubrir necesidades básicas que los ingresos ya no alcanzan a sostener».

Las tarjetas de crédito y las billeteras virtuales ocupan un lugar central en esta dinámica. Menéndez estimó que no menos del 20% de las personas se endeuda a través de billeteras virtuales, mientras que el mayor volumen corresponde a tarjetas de crédito del sistema bancario. A ello se suma el crecimiento de mecanismos informales y de los préstamos otorgados por prestamistas en los propios barrios.

El problema se profundiza por el costo financiero. “Ese costo financiero, como la razón de la deuda, tiene que ver con los alimentos”, comentó. En ese sentido, el Instituto Periferia incorporó el impacto del financiamiento al analizar la inflación que enfrentan los hogares endeudados: mientras el INDEC informó una inflación general del 1,7% para agosto, el relevamiento estima que quienes deben financiar la compra de alimentos enfrentaron un incremento cercano al 4,9% al incorporar el costo financiero.

Aparte, cuestionó la idea de que las personas se endeudan simplemente porque eligen consumir por encima de sus posibilidades. “Nadie se endeuda porque quiere cambiar el televisor”, afirmó, y remarcó que los ingresos insuficientes obligan a postergar gastos, reducir consumos y buscar nuevas fuentes de financiamiento para cubrir necesidades básicas.

La situación también alcanza a sectores medios y trabajadores registrados, que recurren cada vez más al crédito para completar sus ingresos. En ese contexto, el dirigente vinculó el endeudamiento con la pérdida de poder adquisitivo de jubilaciones, salarios y políticas sociales: “De algún lado tienen que sacar ese resto”.

Para Menéndez, los datos permiten poner en números una realidad que se observa cotidianamente en las barriadas: familias que necesitan sumar dos o tres trabajos y aun así recurren al crédito para llegar a fin de mes. “Es una forma de visibilizar de manera cotidiana lo que impacta en la deuda y en las condiciones de vida de muchísima gente”, concluyó.