Con más de tres décadas de trayectoria, el vóley del Centro Residentes Santiagueños (CRES) continúa consolidándose como una de las referencias de la disciplina en Berisso y la región. Miguel Soria, coordinador de vóley y entrenador de la Primera, repasó el presente de la institución, el crecimiento de la actividad en la ciudad y los desafíos que plantea la formación de las nuevas generaciones.
Soria lleva 36 años vinculado al vóley del CRES, desde los comienzos de la década del 90, cuando comenzó a desarrollarse la disciplina. “Nos hemos caracterizado fundamentalmente por los resultados, por ganar muchos títulos”, recordó, aunque destacó que con el tiempo el principal reconocimiento pasó a ser la formación técnica que reciben las jugadoras. “Somos reconocidos por ser una de las mejores instituciones donde las chicas reciben una buena formación técnica”, sostuvo.
El entrenador también valoró el crecimiento que experimentó el vóley en Berisso durante los últimos años, especialmente a partir de la aparición de propuestas recreativas y mixtas. Dicha modalidad funcionó en muchos casos como puerta de entrada al deporte competitivo; mencionó el crecimiento de instituciones como Villa España y la iniciativa de Villa Zula, y consideró que ampliar la oferta permite que más chicos y chicas tengan la posibilidad de acercarse a la disciplina.
En ese sentido, remarcó que el CRES mantiene una identidad vinculada al vóley competitivo, aunque también cuenta con una propuesta recreativa. “Tratamos de buscar la manera de que esta nueva generación se enganche en las responsabilidades que requiere un deporte competitivo: la responsabilidad y fundamentalmente el trabajo diario”, indicó, y destacó el crecimiento de otras modalidades como el newcom, que permitió que personas adultas y exjugadores volvieran a acercarse al deporte.
Por otro lado, se refirió a la capacitación de quienes trabajan en la formación deportiva. Soria recientemente alcanzó la certificación internacional de entrenador de vóley Nivel 2 y explicó que todavía aspira a completar el Nivel 3. “La capacitación es importantísima”, afirmó, y planteó que el deporte debe ser entendido como una herramienta cuyo impacto depende de cómo sea utilizada, ya que “la capacitación de los dirigentes y de las personas, en este caso los entrenadores, es lo que hace la diferencia”.
Un tema no menos, fue el de los desafíos que observa en las categorías actuales y la dificultad para manejar la frustración. Según su experiencia, después de la pandemia aumentaron los episodios de ansiedad y las dificultades para afrontar los errores durante los partidos. Por eso consideró necesario actualizar las herramientas de entrenamiento y acompañamiento: “La generación ha cambiado y nosotros también nos tenemos que ir aggiornando para poder ofrecerle la mejor capacitación posible a las chicas”.
En ese proceso, planteó que el acompañamiento no puede recaer exclusivamente en los entrenadores. Las jugadoras permanecen en el club apenas algunas horas por semana y el resto del tiempo el vínculo familiar tiene un peso central. Por eso, desde el CRES proyectan incorporar el acompañamiento de un profesional de la psicología deportiva y generar espacios de capacitación que también incluyan a madres y padres.
Sobre el cierre, defendió el valor de la competencia como parte de la formación deportiva, sin desconocer las exigencias que implica. El desafío está en «generar herramientas para que las jugadoras puedan afrontar la presión, el error y la frustración que aparecen durante un partido». Con esa mirada, el CRES continúa sosteniendo una propuesta de vóley competitivo que busca combinar formación técnica, capacitación permanente y acompañamiento de las nuevas generaciones.