La inflación de septiembre se ubicó en el 1,9%, según los datos del INDEC, pero el análisis de sus componentes revela diferencias significativas entre bienes y servicios. Así lo explicó el economista Martín Sotiru, al decir que los servicios continúan aumentando por encima del índice general, mientras los bienes registran subas menores.
Entre los rubros que más aumentaron se encuentran vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, con un 3,1%; educación, con un 3%; comunicación, con un 2,5%; y salud, con un 2,4%. En la comparación entre bienes y servicios, los primeros subieron un 1,7%, mientras que los segundos avanzaron un 2,4%.
Resaltó que la inflación mensual parece haberse estabilizado en torno al 2%, un nivel que se mantiene desde mayo. Aunque esta dinámica aporta cierta previsibilidad a las decisiones económicas, el problema central continúa siendo la evolución de los ingresos. Además, los salarios reales todavía no recuperaron los niveles previos a la asunción del actual Gobierno.
En ese escenario, el especialista también puso el foco en el comportamiento de los precios de los servicios regulados y en la falta de una recuperación sostenida del consumo. Si bien algunos salarios registraron aumentos por encima de la inflación en el último período, la situación general sigue marcada por la pérdida de poder adquisitivo y el rezago de distintos sectores de trabajadores.
Otro de los datos destacados fue el costo de las canastas básicas; una familia necesitó alrededor de $1,6 millones mensuales para no quedar por debajo de la línea de pobreza. Al comparar esa cifra con los ingresos promedio de trabajadores registrados e informales advirtió sobre las dificultades que enfrentan los hogares para cubrir sus necesidades básicas, incluso cuando más de uno de sus integrantes trabaja.
El economista remarcó que la canasta básica alimentaria acumuló un incremento interanual del 40%, mientras que la canasta básica total —utilizada para medir la pobreza— aumentó un 38,7%. Ambas variaciones superaron la inflación interanual, que se ubicó en torno al 33%, una diferencia que evidencia la presión sobre los presupuestos familiares.
Sobre el cierre dijo que si esta tendencia se mantiene y los ingresos no acompañan el aumento del costo de vida, podría profundizarse el deterioro social; la evolución de los salarios, el consumo y las canastas básicas será determinante para comprender el comportamiento de la pobreza en las próximas mediciones oficiales.