Día Nacional del Derecho a la Identidad: Abuelas de Plaza de Mayo sostienen la búsqueda de los 300 nietos que faltan

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En el Día Nacional del Derecho a la Identidad, Abuelas de Plaza de Mayo renueva su compromiso con la búsqueda de los nietos y nietas que aún permanecen con su identidad sustraída durante la última dictadura cívico-militar. En el marco de una nueva celebración del cumpleaños de Estela de Carlotto, la organización reivindica una lucha que lleva casi medio siglo y que continúa siendo fundamental para la democracia argentina. “No vamos a parar hasta que encontremos a los 300 que faltan”, afirmó Carolina Villella, abogada de Abuelas, en entrevista con Frecuencia Camalote.

La fecha del 22 de octubre recuerda la creación de Abuelas de Plaza de Mayo en 1977 y pone en primer plano una tarea que trascendió la búsqueda individual de sus nietos para convertirse en una referencia internacional en materia de derechos humanos. Villella destacó la importancia de celebrar a Estela de Carlotto y «a todas las abuelas, y de honrar un legado que cobra cada vez mayor relevancia». Al mismo tiempo, expresó su preocupación por el contexto político actual y los cuestionamientos a las políticas públicas vinculadas con los derechos humanos y al papel del Estado democrático.

La tarea central de Abuelas consiste en localizar a los hijos e hijas de personas detenidas desaparecidas que fueron secuestrados durante la dictadura y apropiados bajo identidades falsas. Todavía se busca a alrededor de 300 personas que hoy rondan los 50 años; detrás de cada búsqueda «hay una historia familiar interrumpida y el derecho de cada persona a conocer su origen, recuperar su identidad y reconstruir los vínculos que el terrorismo de Estado intentó destruir».

A lo largo de su historia, la organización impulsó herramientas científicas, jurídicas, educativas y culturales para avanzar en esa tarea. Su trabajo no se limitó a la búsqueda de los nietos, sino que también contribuyó a construir memoria colectiva, fortalecer los lazos democráticos y promover la comprensión de los límites que ninguna sociedad debería volver a cruzar. Para Villella la restitución de la identidad y la construcción de memoria son parte de un mismo compromiso: «Conocer la verdad sobre los crímenes cometidos y contribuir a que nunca más se repitan».

Uno de los aspectos centrales para garantizar la continuidad de esa lucha es el traspaso generacional, y en ese sentido las propias Abuelas «supieron construir las condiciones para que su tarea no terminara con ellas». Actualmente, la comisión directiva cuenta también con nietos y nietas restituidos, hermanos y hermanas que continúan buscando a sus familiares, y tías que acompañan esa tarea. Muchos de quienes recuperaron su identidad decidieron dedicar sus esfuerzos a encontrar a los hermanos que todavía faltan.

En relación con los juicios por delitos de lesa humanidad, remarcó que «las investigaciones continúan, que estos crímenes no prescriben y que siguen identificándose responsables y dictándose condenas en distintos puntos del país, incluso en causas vinculadas con el plan sistemático de apropiación de bebés». Sin embargo, advirtió sobre el debilitamiento de áreas estatales fundamentales para el acceso a documentación, el desarrollo de las investigaciones y el acompañamiento de las víctimas; se trata de personas que, décadas después de los hechos, todavía atraviesan las consecuencias del terrorismo de Estado y necesitan que el Estado garantice condiciones adecuadas para transitar los procesos judiciales.

Frente a las dificultades del presente, destacó que la experiencia de las Abuelas sigue siendo una fuente de fortaleza. Recordó que ellas se enfrentaron a la dictadura en un momento en el que reunirse estaba prohibido y quienes buscaban a sus familiares también podían convertirse en víctimas de desaparición. Lo construido desde entonces, sostuvo, permite afrontar los desafíos actuales desde una posición más sólida, aunque eso no significa que el camino sea sencillo. La perseverancia de las Abuelas demuestra que la memoria, la organización colectiva y la solidaridad son herramientas fundamentales para defender los derechos conquistados.