En diálogo con Aire de Ribera, el licenciado en Ciencias Económicas Martín Sotiru analizó los principales indicadores de la economía argentina y advirtió sobre las dificultades para consolidar una recuperación. La conversación se centró en la evolución de los salarios, el estancamiento de la actividad y las perspectivas económicas de cara a 2027.
Los datos mencionados indicaron que los salarios aumentaron un 2,7% en agosto, con una suba del 2,8% en el sector privado registrado y del 2,3% en el público. El incremento coincidió con una inflación mensual del 1,7%, lo que representó el segundo mes consecutivo de mejora salarial en términos reales. Sin embargo, todavía es necesario observar si esa tendencia logra sostenerse.
Otro indicador que encendió señales de alerta fue la utilización de la capacidad instalada industrial, que se ubicó en el 58,5%. Esto significa que, en promedio, poco menos de seis de cada diez unidades de capacidad productiva estaban en uso. El economista recordó que los niveles históricos previos al actual gobierno se ubicaban generalmente entre el 65% y el 70%, y por eso «la recuperación industrial continúa siendo limitada».
En cuanto a la actividad económica, comentó que en agosto se registró una variación mensual positiva de apenas el 0,1%, mientras que la comparación interanual mostró una caída del 1,7%. El dato refleja una economía prácticamente estancada, luego de las bajas registradas en los meses anteriores, y alimenta las dudas sobre la posibilidad de consolidar el crecimiento proyectado por el Gobierno.
También vinculó la falta de dinamismo económico con las dificultades para generar empleo registrado y mejorar la situación social. En ese contexto, explicó que los inversores observan los indicadores económicos, las expectativas políticas y la posibilidad de continuidad del modelo después de las elecciones de 2027.
Otro de los puntos centrales fue la disponibilidad de dólares para afrontar los vencimientos de deuda. Sotiru advirtió que, si la actividad no logra crecer de manera sostenida y los sectores exportadores no generan suficientes divisas, el Gobierno podría enfrentar mayores dificultades para atender sus compromisos financieros. La demanda de dólares y la incertidumbre sobre el escenario político también pueden influir en las decisiones de inversión.
Sobre la suba del riesgo país y las revisiones a la baja de las proyecciones económicas como señales de preocupación en los mercados marcó que el desafío pasa por transformar los indicadores positivos puntuales en una recuperación sostenida de la producción, el empleo y los ingresos. Sin ese cambio, las perspectivas para los próximos años seguirán atravesadas por la incertidumbre.