Un informe de OCIPEX analizó los vínculos comerciales, las inversiones y el financiamiento con tres socios estratégicos del país. El estudio destaca el papel de Brasil para las exportaciones industriales, las asimetrías comerciales con China y los condicionamientos financieros de la relación con Estados Unidos.
Argentina necesita fortalecer su estrategia de inserción internacional para impulsar la producción nacional, ampliar las exportaciones con valor agregado y generar empleo de calidad. Esa es una de las principales conclusiones del nuevo informe del Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (OCIPEX), que analiza las relaciones económicas con Brasil, China y Estados Unidos en un contexto de creciente competencia entre las principales potencias mundiales.
El estudio, titulado Argentina: entre Brasil, China y Estados Unidos. A las orillas de un nuevo mundo, examina las oportunidades y los desafíos que presentan estos tres vínculos para el desarrollo argentino. Entre los datos destacados, señala que el 63% de las exportaciones a Brasil durante el primer cuatrimestre de 2026 correspondió a manufacturas industriales, mientras que China concentró sus compras en productos agroindustriales y Estados Unidos se posicionó como el principal origen de la inversión extranjera directa en el país.
Brasil, un socio estratégico para la industria
Durante los primeros cuatro meses de 2026, Argentina exportó a Brasil por 3.882 millones de dólares, de los cuales 2.461 millones correspondieron a manufacturas de origen industrial. Para OCIPEX, estas cifras reflejan la importancia del mercado brasileño para la producción nacional y la necesidad de profundizar la integración productiva entre ambos países.
El informe también destaca el crecimiento de las inversiones brasileñas en Argentina: entre 2019 y 2024, el stock de inversión extranjera directa pasó de 3.983 millones a 13.736 millones de dólares.
Sin embargo, advierte sobre las asimetrías comerciales y productivas existentes. Frente a este escenario, propone ampliar la cooperación bilateral en sectores estratégicos, como la electromovilidad, la inteligencia artificial, la energía nuclear, la biotecnología y la industria de los hidrocarburos.
China y la necesidad de diversificar las exportaciones
La relación comercial con China presenta otro desafío para la economía argentina. Según el informe, el 88% de las exportaciones nacionales hacia ese destino durante 2025 estuvo compuesto por productos agroindustriales, principalmente vinculados con los complejos de la soja, la carne y los cueros bovinos.
En sentido inverso, las importaciones argentinas desde el país asiático incluyen maquinaria, insumos industriales, autopartes, componentes electrónicos y bienes de consumo. Esta composición evidencia las dificultades para diversificar las ventas nacionales y aumentar la participación de productos con mayor valor agregado.
Ante este panorama, OCIPEX identifica oportunidades de cooperación en infraestructura y financiamiento, incluido el mecanismo de intercambio de monedas entre bancos centrales conocido como swap. También plantea evaluar proyectos de infraestructura de menor escala que permitan una mayor participación de entidades financieras de ambos países.
Estados Unidos: inversiones y condicionamientos financieros
Estados Unidos ocupa un lugar central en la economía argentina, tanto por sus inversiones como por su influencia en el sistema financiero internacional. Al cierre de 2025, el stock de inversión extranjera directa estadounidense en el país alcanzó los 32.060 millones de dólares, equivalente al 18% del total.
En materia de comercio de bienes, durante el primer cuatrimestre de 2026 Argentina exportó a ese mercado por 3.094 millones de dólares y registró un superávit de 1.077 millones.
No obstante, el intercambio de servicios presenta un escenario diferente. En 2024, Argentina importó servicios estadounidenses por 7.400 millones de dólares y exportó por 2.600 millones, lo que generó un déficit de 4.800 millones.
El documento también advierte sobre la influencia de Washington en los organismos internacionales de crédito y el peso del dólar en la economía nacional. En ese marco, propone sostener una agenda de diálogo que permita avanzar en el desendeudamiento y, al mismo tiempo, identificar oportunidades de inversión orientadas a fortalecer la producción.
Una estrategia internacional para el desarrollo nacional
Como conclusión, el informe sostiene que la política exterior argentina debe articularse con una estrategia de desarrollo que priorice las capacidades productivas, la generación de empleo y la autonomía económica.
Entre las principales líneas de acción, propone profundizar la cooperación industrial con Brasil, diversificar las exportaciones hacia China mediante la incorporación de mayor valor agregado y construir una agenda con Estados Unidos que contemple tanto las restricciones financieras como las posibilidades de inversión productiva.
El trabajo fue elaborado por Martín Rozengardt, Nahir Miner, Lorenzo Barrios, Manuel Castillo Soro, Jonatan David Correa, María Celeste Dunda, Leandro Gri, Emilia Juárez, Estanislao Palavecino, Mateo Pucci y Saúl Juan Pablo Barandiarán.
A través de este análisis, OCIPEX plantea la necesidad de aprovechar las oportunidades que ofrecen los principales socios internacionales de Argentina sin perder de vista un objetivo central: vincular la inserción global con el fortalecimiento de la industria nacional y la creación de empleo de calidad.