Damián Cukierkorn lleva adelante desde 2010 Proyecto Pelusa, una iniciativa que busca reconstruir la vida de Diego Armando Maradona a través de las fotografías que se sacó con la gente. La propuesta, que nació como una idea para dimensionar la popularidad del astro, se transformó con el tiempo en un homenaje colectivo que reúne imágenes, recuerdos y anécdotas de quienes tuvieron la oportunidad de encontrarse con el Diez.
“Estoy convencido de que Diego es la única persona en la historia de la humanidad, no del fútbol, a la cual le podés reconstruir su vida a través de las fotos que se sacó con la gente”, explicó en entrevista con Frecuencia Camalote; el proyecto comenzó cuando todavía no existían Instagram ni WhatsApp y conseguir fotografías dependía, en gran medida, del contacto directo con las personas que conservaban esos recuerdos.
La iniciativa cobró un nuevo impulso durante la pandemia de 2020 y, tras la muerte de Maradona, el 25 de noviembre de ese año, adquirió una dimensión mucho más ligada al homenaje. El objetivo es reunir una fotografía por cada uno de los 16.107 días transcurridos entre su debut en Argentinos Juniors, el 20 de octubre de 1976, y su fallecimiento. Hasta el momento, el archivo cuenta con más de 3.000 imágenes, que permiten reconstruir casi diez años de su vida.
Para organizar semejante búsqueda, Cukierkorn lleva un registro digital que funciona como un álbum de figuritas, con 16.107 casilleros que se completan a medida que aparecen nuevas fotografías. Sin embargo, el valor del proyecto no reside únicamente en las imágenes, sino también en las historias que las acompañan: cómo se produjo cada encuentro, quién tomó la fotografía y qué recuerdos permanecen vivos décadas después.
Entre las anécdotas que conserva aparece una visita de Maradona al hotel Costa Galana de Mar del Plata; en lugar de permanecer en los espacios reservados para los invitados, Diego pidió bajar al subsuelo, donde descansaban los trabajadores del establecimiento. Allí compartió un rato con el personal de limpieza, los cocineros y los botones, se sacó fotografías y hasta le regaló uno de sus aros a una empleada. La imagen llegó al archivo gracias a un joven que trabajaba como botones en el hotel.
Otra historia ocurrió en Mendoza, en enero de 1995, cuando Maradona comenzaba su etapa como entrenador de Racing. Durante aquel viaje, el Diez se enteró de que una familia humilde era fanática suya y decidió visitarla para compartir un asado. Según reconstruyó Cukierkorn, salió de la concentración escondido en el baúl de un vehículo y pasó varias horas con la familia, hasta la madrugada. Antes de despedirse, la mujer de la casa le pidió disculpas por la sencillez de lo que le habían ofrecido. La respuesta de Diego resumió el sentido de aquella visita: “Por eso vine”.
Otra cuestión interesante es que el archivo también recupera fotografías fallidas, imágenes espontáneas y escenas cotidianas que muestran otra dimensión del ídolo, porque para el creador «esas tomas tienen un valor especial porque conservan la textura y la naturalidad de una época en la que las fotografías se revelaban horas después», y también forman parte de una historia atravesada por cambios culturales, tecnológicos y deportivos, que permite observar a Maradona en diferentes etapas de su vida.
La propuesta dio origen a un libro que reúne parte de ese material y que tuvo dos ediciones de más de 2.000 ejemplares cada una. Ambas tiradas se agotaron y sus impulsores trabajan para volver a imprimirlo, aunque reconocen que los costos actuales dificultan la tarea. El proyecto es autogestionado, sin el respaldo de una editorial, y se sostiene a partir del esfuerzo de quienes lo llevan adelante y de las personas que aportan sus recuerdos.
Mientras continúa la búsqueda, Cukierkorn mantiene abierta la convocatoria para recibir nuevas fotografías e historias, porque cada imagen permite completar una parte de ese recorrido colectivo por la vida de Maradona, desde las grandes gestas deportivas hasta los encuentros inesperados con personas anónimas. Y como demuestra Proyecto Pelusa, la historia de Diego también se construye con las miles de personas que alguna vez estuvieron frente a él y guardaron para siempre ese instante.