El deportista berissense Juan Carlos Spivak volvió a destacarse en los Juegos Bonaerenses al obtener, por tercera vez consecutiva, la medalla de oro en la disciplina tenis de mesa para personas trasplantadas. Con un rendimiento sobresaliente, consiguió ganar todos sus partidos sin ceder ningún set y reafirmó su vigencia en la competencia, a pesar de los problemas de salud que atravesó durante los últimos años.
En entrevista con Deportres, Spivak destacó el esfuerzo realizado para llegar en buenas condiciones a la competencia y agradeció especialmente el acompañamiento de Nora Cepeda, quien colaboró con su preparación física durante las semanas previas. También mencionó la participación de otros deportistas de la ciudad y manifestó su preocupación por la falta de espacios de entrenamiento y acompañamiento para quienes practican disciplinas deportivas en Berisso. “Acá tendría que estar explotado teniendo, por supuesto, el referente que tenemos”, expresó, en referencia al potencial deportivo vigente.
Detrás de este nuevo logro hay una historia atravesada por importantes dificultades de salud; el año pasado le diagnosticaron cáncer de próstata y debió realizar 32 sesiones de radioterapia, además de continuar con un tratamiento mediante inyecciones. Sin embargo, encontró un motivo para recuperar el ánimo y seguir compitiendo: “Al ir allá y encima ganar la medalla de oro, vine renovado, y creo que eso me ayudó muchísimo”.
Su historia también está profundamente vinculada con la donación de órganos, ya que en 2009, luego de atravesar complicaciones derivadas de las hepatitis B y C, ingresó en emergencia nacional y recibió un trasplante de hígado en la Fundación Favaloro, el 12 de octubre de ese año. “Estuve a 48 horas de la muerte”, relató al recordar aquellos días. Desde entonces, reconoce que el deporte y su buen estado físico fueron fundamentales para afrontar el proceso de recuperación.
Spivak se entrena desde muy joven; comenzó jugando al básquet y al fútbol en los clubes y barrios de Berisso, para luego dedicarse al tenis y al pádel, disciplina en la que consiguió importantes resultados a nivel regional, nacional e internacional. En 2015 obtuvo una medalla de oro en un torneo para deportistas trasplantados en Mendoza, logro que le permitió viajar a Málaga, España, donde participó de una competencia internacional y consiguió una medalla de bronce en pádel.
Actualmente, su participación en tenis de mesa representa una nueva etapa deportiva, de hecho dos de los deportistas trasplantados cuentan con un circuito específico dentro de los Juegos Bonaerenses y que, por la escasa cantidad de participantes, acceden directamente a la instancia final. En ese sentido, también planteó la necesidad de revisar las categorías por edades para garantizar competencias más equilibradas, especialmente entre los mayores de 50 y 60 años.
Además de compartir su experiencia, utiliza cada oportunidad para promover la donación de órganos y generar conciencia sobre su importancia. Consideró que es necesario profundizar la información desde las escuelas y acercar estos temas a las nuevas generaciones: “Yo cuando me hicieron el trasplante tenía cincuenta y pico de años y no había escuchado de los trasplantes”.
Sobre el final de una extensa charla, dejó un mensaje vinculado al cuidado de la salud y la actividad física: “A mí me salva el deporte”. A los 75 años, con tres medallas de oro en los Juegos Bonaerenses y una historia marcada por la superación, Spivak continúa compitiendo y demostrando que la donación de órganos puede ofrecer nuevas oportunidades de vida.