Gisela Villagran era joven de 18 años que tenía todo un futuro por delante, una familia numerosa de un total de 10 hermanas, amigos y sueños. Pero el 14 de febrero todo llegó a su fin, cuando fue encontrada con un disparo en la cabeza, en el barrio Altos de San Lorenzo.
Ese día de los enamorados fue una fecha más que especial porque al mediodía celebraron el casamiento de una de sus hermanas; sin embargo, su ausencia se hizo notar cerca de las 18:00 cuando su madre comenzó a enviarle mensajes y Gisela no contestaba. Una actitud extraña de parte de la joven que siempre se mantenía en contacto.
Lo que vino después resta a la imaginación de los lectores, entendiendo que sólo el dolor es posible cuando a un padre o madre le dicen que su hija está en terapia intensiva producto de un disparo en la cabeza.
Posteriormente, en una posible reconstrucción de los hechos se supo que esa tarde Gisela se había ido al departamento de Jorge Germán Quispe, personal de la Policía Federal, de 36 años, a quien conoció cuando aceptó el trabajo de niñera. A partir de aquel momento se dio un vínculo que Mirta Susana Lemos (madre de Gisela) conoció en detalle.
«Este tipo figura como testigo no como sospechoso, cuando mis hijas leyeron los mensajes de cómo él la celaba y manipulaba, diciendo que si ella no estaba con él se iba a matar. Ese día (el del disparo) en vez de llamar al 911 salió al balcón gritando ‘Yo sabía que iba a pasar, por qué lo hiciste’, para que todos los escuchen; pero yo me pregunto, si sabía que iba a pasar ¿para qué dejó el arma cargada?», manifestó Lemos en entrevista con TresCiudades.
Por este, y motivos que se reservan para preservar la intimidad que la situación amerita, la familia de la víctima consideró que «Quispe tiene que estar demorado hasta que se hagan las pericias psicológicas, porque si una persona de 18 años te esta diciendo que no quiere y vos que tenéis 36 y sos policía no lo aceptás, y amenazás, no estás actuando acorde a tu edad ni trabajo. Pero este tipo está suelto, está libre».
A su vez, exigen la indagatoria a Jorge Quispe para obtener respuestas concretas y así «se aclare la muerte de Gisela, porque vivimos en un país donde desgraciadamente las muertes de nuestras hijas, hermanas, madres, y niñas son sólo una estadística, mientras que los responsables andan libres con total impunidad».
El viernes 28 de febrero, se realizará la segunda marcha denominada «Justicia por G», a las 12:00, desde Plaza Moreno hasta la Fiscalía de calle 7, velando por seriedad, compromiso y responsabilidad en el esclarecimiento de la muerte de la joven.
