El país sigue inmerso en una profunda crisis económica. Sectores industriales, la construcción, comercios, PYMES y turismo, quienes generan trabajo, producen riqueza y posibilitan un acceso y una distribución más equitativa de la riqueza ven caer sus ingresos, cerrar empresas y comercios, deben despedir trabajadores irremediablemente, mientras los números para la especulación financiera son cada vez más seductores para jugar a la timba financiera y no aportar a la producción, al trabajo y el consumo interno.
Concentración de la riqueza
La concentración de la riqueza, es cada vez mayor en Argentina, lo cual debería ser el gran debate de estos días, y de esta campaña. Cómo distribuirla. Porque salvo los poderes concentrados de la alimentación y bebidas, las mineras o empresas de hidrocarburos, las telecomunicaciones, y la siderurgia o cementeras, los demás rubros decaen a pasos agigantados.
Sólo 80 compañías que cotizan en bolsa dominan ramas estratégicas como energía, insumos, telecomunicaciones y electrónica y logran una posición oligopólica con fuerte poder sobre precios y regulación. Un informe de CEPA indica que sólo 20 empresas concentran casi el 60 % de las exportaciones totales, y las 16 familias más ricas gestionan sectores estratégicos clave, con capacidad de fijación de precios y renta oligopólica. Y entre 2023 y 2024 la rentabilidad en sectores como agroexportación aumentó hasta un 925 %, energía y servicios subieron más de 375 %, y la industria farmacéutica un 183 %, beneficiándose del nuevo marco económico liberalizado. Usted lector, ¿ha tenido ese aumento de ingresos en sus salarios o alguien de su entorno?
Invierno sin vacaciones
Para muestra sobra un botón y en estas vacaciones de invierno, luego de años (de reservas casi en su totalidad) podemos repasar los paupérrimos datos de la hotelería de temporada alta: en Mar del Plata o Puerto Madryn el 30% de reservas, en Jujuy 35%, Entre Ríos 35, San Luis 2l 20%, y CABA el 60%. Para tener dimensión de esta catástrofe turística, en pandemia la ocupación fue del 44% promedio y hoy estaría por debajo del 30%.
Mientras Milei y sus funcionarios, o comunicadores no ad honorem, insisten en que la pobreza sigue bajando, cuando uno consulta a una vecina o vecino, amigos o parientes cada vez más son los que se quedan sin trabajo, o no llegan a fin de mes. Realidad paralela.
Donde hay un mango viejo Gomez
Por otro lado, el dólar sigue subiendo más allá de que el gobierno insiste en rifar el dinero de todos los argentinos elevando la tasa de interés en los bancos al 47%; hace una semana y en esta semana ya llegó al promedio del 60%. Esto no hace otra cosa que enfriar la economía ya que nadie apuesta a la producción, el trabajo y el consumo interno. El dinero que hay se va en turismo o compras sin impuesto alguno, pero todo en el exterior. Reminiscencias de la “plata dulce” de la dictadura y de los años 90.
Por último, no hay dólares, ya se gastaron los que entraron los 18.000 millones de dólares por blanqueo, los más de 30.000 millones de las cosechas 2024 y 2025, y el préstamos del FMI de 12.000 millones de dólares. La pregunta es dónde está ese dinero, ya que no hay mejoras en jubilaciones, ni en partidas para salud, educación, o ciencia y tecnología; al contrario, en todos estos aspectos hubo ajuste o achicamiento. Tampoco hay créditos o inversiones en empresas en la producción. La obra pública se ha paralizado con el consiguiente mal estado de rutas, hospitales, escuelas. Los docentes, médicos, policías como cualquier trabajador estatal cobran salarios de miseria.
Hasta aquí Milei hizo todo lo que quiso, no tuvo impedimentos legislativos, ya que fueron aprobadas sus leyes o gobernó por decreto; tuvo acompañamiento internacional, y hasta excesivo; desperdició la oportunidad frente al incremento de aranceles por parte de EE UU, lo cual podría haber sido aprovechado al igual que lo hicieron países como Brasil; desechó la oportunidad de nuevo mercados como los BRICS, por mera cerrazón ideológica, y derrochó dinero en compras militares que para nada son necesarias en este contexto. Nadie podrá decir que le pusieron palos en la rueda, o que los frutos de su modelo no son responsabilidad de él, sus funcionarios, como sus funcionales medios y periodistas militantes.
Con todo el poder en sus manos, el presidente, autodenominado “experto en crecimiento, con y sin dinero” no estaría demostrando ello. O bien tiene un claro modelo, de ricos cada vez más ricos, desaparición de la clase media y pobres cada vez más pobres. Lo cierto es que nadie que no puede acceder a la educación, a la salud, a un trabajo digno, nadie que lo que deciden sus representantes es vetado, nadie que es pobre, puede ser libre. La libertad es otra cosa.