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Inseguridad en el microcentro platense: comerciantes denuncian una seguidilla de ataques nocturnos

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La preocupación por la seguridad volvió a instalarse con fuerza entre los comerciantes del microcentro de La Plata, tras una serie de hechos ocurridos en los últimos días que dejaron vidrieras rotas, intentos de robo y una sensación creciente de desprotección durante la madrugada.

Uno de los casos más resonantes fue el que afectó a “Costumbres Argentinas”, el tradicional local ubicado en la esquina de 9 y 47, donde un grupo de delincuentes atacó nuevamente la fachada en horas de la noche. Aunque no lograron ingresar, provocaron daños considerables en los cristales y en la estructura del frente.

El episodio ocurrió en la madrugada del sábado 22 de noviembre y quedó registrado por las cámaras de seguridad del comercio. En las imágenes puede verse a al menos tres personas golpeando la entrada y manipulando los marcos de la puerta. Pese a la nitidez de las grabaciones, los responsables aún no fueron identificados.

“Trabajamos con miedo. No sabemos cuándo van a volver y nadie nos da una garantía”, señalaron desde el local, que ya afrontó varias reparaciones por hechos similares.

A pocas cuadras de allí, en 48 entre 7 y 8, un local de indumentaria fue blanco de otro ataque cuando tres adolescentes ingresaron y se llevaron varias prendas antes de intentar escapar. La policía logró detenerlos a pocas cuadras gracias a los datos aportados por el comerciante y recuperaron la mercadería sustraída.

A estos episodios se suman los dos intentos de robo registrados recientemente en un local gastronómico de la zona, donde los propietarios advierten que, una vez que cae la noche, “el microcentro se transforma en tierra de nadie”.

Los comerciantes coinciden en que la franja horaria entre las 2 y las 6 de la madrugada se convirtió en el momento de mayor vulnerabilidad. Reclaman más presencia policial, patrullajes constantes y acciones concretas para frenar una escalada que, aseguran, se viene profundizando desde hace meses.

Mientras los locales afectados vuelven a absorber los gastos de reparación, el malestar crece y el sector comercial exige respuestas: “Lo que está pasando no es aislado; son hechos repetidos y cada vez más violentos”.

La demanda principal es clara, más controles nocturnos y avances en las investigaciones para que el microcentro deje de ser un blanco fácil para los ataques reiterados.