El secretario general del Sindicato de Obras Sanitarias de la Provincia de Buenos Aires (SOSBA), Julio Castro, realizó un fuerte diagnóstico sobre la situación política, económica y social de la Argentina, y advirtió que la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional no solo implica una quita de derechos, sino también un riesgo para la democracia, y la producción.
Tras reuniones con delegados del gremio y un plenario regional de la CGT, Castro explicó que el principal objetivo del sindicalismo es “hablar cara a cara con los compañeros” para que comprendan el alcance de las medidas. Recordó que el actual gobierno fue elegido democráticamente y que contó con votos de trabajadores, pero sostuvo que hoy “se están cumpliendo promesas de campaña que implican quitar derechos históricos”.
En relación con la denominada modernización laboral, determinó: “No es una modernización, es una regresión”. Si bien reconoció los cambios tecnológicos, afirmó que cualquier reforma debe surgir del diálogo entre trabajadores y empleadores, y no ser impuesta.
El modelo económico, entonces, apunta a convertir a la Argentina en un país extractivo, sin valor agregado ni producción, porque “cuando se desfinancia la ciencia y la tecnología, primero se pierde la producción y después el trabajo”.
Con este rumbo, sin dudas, se profundiza la desigualdad social, y el país podría quedar dividido entre un 20% de la población con posibilidades de subsistencia y un 80% en situación de pobreza o indigencia, mientras “la clase media, que fue una característica histórica de la Argentina, está desapareciendo”. Incluso indicó que trabajadores con ingresos medios y altos hoy “ya no pueden pagar la escuela de sus hijos, impuestos o sostener el nivel de vida que tenían hace dos años”.
En el plano institucional, el dirigente sindical expresó su preocupación por la concentración de poder: “Si el Poder Legislativo decide y no se cumple, y la Justicia no lo hace cumplir, hay un solo poder que manda”. Esta situación “es peligrosa para la democracia”, porque la reforma laboral elimina derechos colectivos y debilita los convenios, dejando al contrato individual como única herramienta, “el nivel más bajo de protección laboral”.
Por otro lado, Castro enmarcó este proceso en una “batalla cultural”; desde una definición antropológica, explicó que la cultura es “el medio ambiente en el que crea el hombre” y aseguró que se intenta destruir el modelo de país con salud, educación pública, vacaciones, sindicatos y derechos laborales.
Para este 18 de diciembre se optó por marchar y no por un paro para evitar descuentos salariales, especialmente en el sector privado. “Los compañeros hoy tienen miedo de perder el aguinaldo, las vacaciones y de que les impongan mecanismos como el banco de horas”, fundamentó.
Te invitamos a escuchar la nota completa en: