ESCUCHÁ LA RADIO EN VIVO

Cierre de la legislatura bonaerense, con conflictos abiertos y definiciones postergadas

camara-de-senadores-1664270

El año legislativo en la provincia de Buenos Aires cerró con un escenario dispar. Mientras la Cámara de Diputados logró ordenar sus autoridades y concluir el período, el Senado quedó atravesado por una fuerte interna política que impidió resolver cuestiones clave de funcionamiento.

La sesión preparatoria de la Cámara Alta no cumplió su objetivo; no se definieron autoridades, jefaturas de bloque, comisiones ni agenda de trabajo. Detrás de ese fracaso aparecen dos lecturas; una falta de acuerdos parlamentarios previos y una interna política más profunda, vinculada al avance del cristinismo duro dentro del oficialismo.

En ese contexto, la discusión por la conducción del bloque oficialista en el Senado se volvió central, ya que ese rol define el rumbo de los acuerdos parlamentarios. Por eso, sectores del cristinismo presionan para que se convoque a sesión y solicitaron audiencias con la vicegobernadora Verónica Magario. Sin embargo, no hubo convocatoria y la próxima sesión quedó fijada recién para febrero.

La parálisis tiene consecuencias concretas: dos proyectos clave del Ejecutivo -la ley de emergencia en salud, conocida como Ley de Ambulancias, y la iniciativa de industria farmacéutica bonaerense- corren riesgo de perder estado parlamentario si no se tratan antes de fin de año. Ambos ya fueron aprobados en Diputados y, de caer, deberían volver a iniciarse en 2025, en un escenario más adverso por la nueva composición de la Cámara Baja y el peso de La Libertad Avanza. En este punto, también se menciona el lobby de las grandes droguerías como uno de los sectores beneficiados si las leyes no avanzan.

A la crisis del Senado se suma otra tensión institucional: el presupuesto de la Legislatura. Si bien el Ejecutivo no puede vetar el presupuesto que fija cada Cámara, surgió un conflicto por la modalidad de transferencia de fondos a Diputados. La Cámara pide que el dinero ingrese de forma diaria y directa, sin pasar por el Ministerio de Economía, mientras que el Ejecutivo objetó esa forma de pago, aunque no el monto. El debate quedó abierto y podría derivar en un nuevo conflicto político o judicial.

Así, la Legislatura bonaerense cerró el año con Diputados ordenada pero con un frente abierto por el presupuesto, y con un Senado paralizado, sin autoridades definidas y con proyectos estratégicos en riesgo. Todo quedó postergado para febrero, con un final abierto que anticipa un inicio de año legislativo cargado de tensiones.