Durante un encuentro realizado esta semana en Villa Gesell, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se reunió con empresarios y comerciantes del sector turístico, quienes manifestaron su preocupación por el difícil inicio de la temporada de verano y la marcada retracción del consumo.
Según expresaron los representantes del sector, diciembre fue uno de los más complejos de los últimos 20 años. Antes del comienzo formal del verano, las reservas para la primera y segunda quincena no superaban el 54%, y el arribo de turistas bajo la modalidad de viajes espontáneos, no logró revertir el panorama porque la estadía promedio apenas alcanza los tres días.
En ese contexto, el gasto de los visitantes se encuentra fuertemente restringido, lo que impacta de lleno en la actividad gastronómica y comercial. Algunos restaurantes y locales registraron una caída de hasta 200 cubiertos diarios, una merma significativa que refleja la pérdida de poder adquisitivo y el ajuste en el consumo.
Los empresarios describieron que la ocupación de la primera quincena logró alcanzar el 77%, aunque aclararon que ese número fue posible gracias a un fuerte esfuerzo del sector hotelero y gastronómico, que redujo sus tarifas incluso por debajo de las del año pasado para intentar sostener la actividad. “Fue una estrategia para tratar de salvar la temporada”, explicaron.
Para la segunda quincena, las expectativas son levemente mejores, aunque todavía lejos de los niveles registrados dos años atrás. Si bien se observa una ocupación más “realista”, los números continúan siendo bajos y generan incertidumbre de cara al cierre del verano.
En ese marco, valoraron la instancia de diálogo con el gobernador y destacaron la importancia de estos encuentros para visibilizar la situación que atraviesa el turismo, uno de los principales motores económicos de la región costera bonaerense.