El ingreso de la Fragata Libertad a los muelles del Astillero Río Santiago volvió a condensar, para las y los trabajadores navales, una idea de país ligada a la defensa de los intereses nacionales, la soberanía sobre los recursos estratégicos y la dignidad del trabajo. Así lo expresó el Secretario de Interior de ATE Ensenada, Denis Vilardo, quien vinculó la presencia del emblemático buque con una memoria histórica de ampliación de derechos y con la disputa política del presente.
Vilardo recordó que la fundación del astillero coincidió con la construcción de la Fragata Libertad y con una etapa en la que el trabajo permitía “vivir dignamente”, en un país que reconocía y consagraba derechos al pueblo trabajador. “Esa idea contrasta con el país que tenemos hoy”, sostuvo, y remarcó que el ingreso del buque no solo genera orgullo por haber construido “uno de los más bellos del mundo”, sino también esperanza de que es posible pelear por un rumbo distinto.
El dirigente sindical señaló que la llegada de la Fragata Libertad se produce en simultáneo con el tratamiento legislativo de la denominada ley de “modernización laboral”, a la que definió como una reedición de viejas reformas y flexibilizaciones que, históricamente, derivaron en menos puestos de trabajo y en condiciones laborales más precarias. “Los resultados ya los conocemos”, advirtió.
Desde esa perspectiva, planteó que recibir a la Fragata Libertad es también defender un modelo de país con industria nacional e industria naval, ya que tanto ese buque como otros construidos en el Astillero Río Santiago demostraron que la Argentina tiene capacidad técnica y humana para desarrollar su propia flota. “Como decía el general Perón, los argentinos no somos más que nadie, pero menos que ninguno”, afirmó, al tiempo que subrayó el carácter fluvial y marítimo del país y la magnitud de su plataforma submarina.
En ese marco, cuestionó la extranjerización de recursos estratégicos y las políticas del gobierno nacional de Javier Milei, en particular la intención de concesionar por 60 años la vía navegable del Paraná y la intervención del puerto de Tierra del Fuego, que consideró funcional a intereses geopolíticos externos. “Creemos en otra idea de país; soberanía nacional para agregar valor a nuestros recursos, sumar horas de trabajo argentino y garantizar dignidad al pueblo”, remarcó.
En cuanto a los trabajos previstos, la Fragata Libertad permanecerá alrededor de 20 días en una primera etapa en el Astillero Río Santiago, donde se realizará una revisión integral y reparaciones puntuales. Luego se avanzará hacia una intervención de mayor envergadura, cuyo plazo estimado oscila entre dos y tres meses, dependiendo de los resultados de esa evaluación inicial. Además, se proyecta una ventana de tiempo durante 2027 para encarar una reparación más profunda.
Desde ATE Ensenada también destacaron el prestigio internacional del astillero, al recordar que la mano de obra que llevó adelante la reparación de media vida de la Fragata Libertad fue la misma que permitió realizar una intervención clave en la nave escuela italiana Amerigo Vespucci. Esa tarea fue encomendada al Astillero Río Santiago por Fincantieri, uno de los astilleros más grandes y reconocidos de Europa, que optó por la capacidad técnica y profesional del ARS para llevar adelante los trabajos.