ESCUCHÁ LA RADIO EN VIVO

Belén ganó el Goya y Dolores Fonzi dejó un contundente mensaje

belen-dolores-fonzi-premios-goya

La película Belén fue distinguida en la última edición de los Premios Goya, consolidando su proyección internacional y reafirmando la presencia del cine argentino en uno de los escenarios más relevantes de la industria iberoamericana.

Al recibir el premio, Dolores Fonzi ofreció un discurso que combinó emoción artística con definiciones políticas. Tras agradecer al equipo de la película y destacar el valor del cine como espacio de memoria y construcción colectiva, la actriz y directora amplió su mensaje hacia el contexto global.

“Vivimos tiempos donde el odio y las ultraderechas avanzan en distintas partes del mundo. Esa película de terror no somos nosotros, no somos la humanidad. Eso no lo podemos seguir permitiendo”, señaló desde el escenario para continuar mencionando ejemplos como “el genocidio en Gaza, el reclamo de las mujeres en Irán y la persecución a los migrantes en Estados Unidos” y remató diciendo “Ustedes que tienen tiempo no caigan en la trampa. La ultraderecha vino a destruirlo todo. Eso es así, yo vengo del futuro” haciendo mención a las atrocidades democráticas políticas y sociales que viene llevando adelante el gobierno de Javier Milei. Por último agregó que el arte “no puede ser indiferente cuando se vulneran derechos o se promueve la exclusión como política”.

En ese marco, Fonzi también hizo referencia a la situación argentina y cuestionó decisiones del gobierno encabezado por Javier Milei, particularmente en relación con la gestión de los recursos naturales. “El agua no puede ser mercancía”, afirmó, en alusión a iniciativas que, según expresó, ponen en riesgo el acceso a bienes esenciales. “Defender lo común es una tarea cultural y también política”, sostuvo.

Sus palabras generaron una fuerte ovación en la sala y rápidamente repercutieron en redes y medios internacionales. La intervención de Fonzi no fue un exabrupto aislado sino una continuidad del tono que atraviesa Belén, una película que, desde su narrativa, interpela estructuras de poder y plantea preguntas sobre identidad, territorio y comunidad.

El reconocimiento en los Goya, así, no solo celebró una obra cinematográfica, sino que convirtió al escenario en plataforma de debate. En un contexto donde el cine argentino enfrenta dificultades de financiamiento y tensiones institucionales, el premio y el discurso funcionaron también como gesto de posicionamiento cultural.

La noche dejó una imagen clara: el arte puede emocionar, pero también puede incomodar. Y, a veces, ambas cosas al mismo tiempo.