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El fútbol y la memoria: el recuerdo de Luis Ciancio, el jugador de Gimnasia desaparecido

Luis Ciancio futbolista de Gimnasia y Esgrima La Plata desaparecido durante la dictadura en una cancha de fútbol

En la Semana de la Memoria, la historia de Luis Ciancio vuelve a tomar fuerza en la región. Futbolista de Gimnasia y Esgrima La Plata, fue secuestrado junto a su compañera Patricia Dillón durante la última dictadura. A 50 años del golpe, su hermano Gabriel lo recordó en Deportres, poniendo en palabras una memoria atravesada por el deporte, la familia y la ausencia.

A Luis lo secuestran en noviembre del 76. Nunca más supimos de él”, relató, marcando el punto de quiebre de una historia que hasta entonces estaba ligada a la pelota y a los clubes de la ciudad.

Luis había crecido en Berisso, donde desde muy chico jugó en Estrella. “Desde los seis años estaba en la cancha, era su lugar en el mundo”, contó Gabriel. La “Cebra” fue también el espacio compartido con sus hermanos, en una infancia atravesada por el fútbol como punto de encuentro.

Su carrera lo llevó luego a Gimnasia, donde llegó a jugar en Primera División. Pero su vida no se reducía al deporte. “No era solo un jugador de fútbol, tenía compromiso social y político”, explicó su hermano, al referirse a una generación marcada por la militancia y los ideales.

El secuestro ocurrió en un contexto de persecución sistemática. “Se lo llevaron junto a su compañera, Patricia Dillón, y desde entonces no supimos más nada”, reiteró, en una frase que sintetiza el drama de miles de familias.

A casi cinco décadas, el recuerdo sigue activo no solo en el ámbito familiar, sino también en los clubes donde Luis dejó su huella. En ese sentido, Gabriel destacó el valor de sostener la memoria en espacios cotidianos como el deporte: “Es importante que los chicos sepan quién fue y qué pasó”.

La historia de los hermanos Ciancio es también la de una ciudad y una comunidad que busca mantener viva la memoria. Entre la cancha de Estrella, el paso por Gimnasia y el presente atravesado por la ausencia, el nombre de Luis vuelve cada 24 de marzo como parte de una memoria colectiva que sigue construyéndose.