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Represión, discurso oficial y memoria: las claves del análisis político tras el 24 de marzo

Personas con fotos de desaparecidos durante la marcha del 24 de marzo en Plaza de Mayo

En una nueva conmemoración del 24 de marzo, el escenario político volvió a tensarse en las calles y en el plano institucional. La represión durante la movilización y el tono del discurso oficial marcaron el eje del análisis en Frecuencia Camalote, donde el periodista Gastón Garriga advirtió sobre un corrimiento preocupante en la forma de abordar la memoria y la protesta social.

Uno de los puntos centrales fue el operativo desplegado durante la marcha. “Lo que vimos fue una represión que no es un hecho aislado, sino parte de una lógica que se viene consolidando”, planteó, al vincular lo ocurrido con una política más amplia de seguridad y control de la protesta.

En ese sentido, Garriga remarcó que el problema no es solo lo que sucede en la calle, sino también el respaldo discursivo. “Hay un discurso oficial que empieza a justificar estas acciones, y eso es lo más preocupante”, sostuvo, en referencia a declaraciones de funcionarios y a un clima político que habilita ese tipo de intervenciones.

El análisis también se detuvo en el significado de esta fecha en el contexto actual. A 50 años del golpe, el periodista señaló que la discusión ya no pasa únicamente por la memoria histórica, sino por su vínculo con el presente. “Hoy la disputa es por el sentido de la memoria: si es un consenso social o si empieza a ser cuestionado desde sectores del poder”, explicó.

En ese marco, advirtió sobre la aparición de discursos que relativizan o reinterpretan el terrorismo de Estado. “No es casual que, en paralelo a estas prácticas, aparezcan voces que buscan poner en discusión lo que parecía saldado”, afirmó.

Además, el análisis incorporó la dimensión política más amplia, con un escenario de fuerte polarización y tensiones crecientes entre oficialismo y oposición. Según Garriga, este contexto favorece la radicalización de posiciones y complejiza la posibilidad de construir acuerdos básicos.

De cara a lo que viene, el periodista consideró que el desafío estará en cómo se sostienen los consensos democráticos. “El riesgo es que lo excepcional se vuelva regla”, advirtió, en una frase que sintetiza la preocupación por el rumbo político actual.

La columna también dejó planteado un interrogante de fondo: hasta qué punto la memoria sigue siendo un punto de encuentro en la sociedad argentina o si, por el contrario, comienza a transformarse en un nuevo campo de disputa.

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