Los últimos datos económicos vuelven a encender señales de alerta sobre el poder adquisitivo y el consumo en Argentina. En su columna en Aire de Rivera, el economista Martín Sotiru analizó la evolución de los salarios, la dinámica del consumo y las herramientas que utiliza el Gobierno para sostener su programa económico.
Según explicó, en enero los salarios aumentaron un 2,5%, pero quedaron por debajo de la inflación del 2,9%, profundizando la pérdida de poder adquisitivo. “La realidad es que el salario tiene que estar pisado: es parte del modelo”, afirmó.
En ese sentido, detalló que el impacto es aún mayor en el sector público. “Desde que asumió el gobierno, los salarios públicos perdieron en promedio un 20% de su poder adquisitivo”, señaló, marcando una de las principales diferencias dentro del mercado laboral.
El análisis también puso el foco en la estrategia oficial para desacelerar la inflación. Según Sotiru, el Gobierno busca contener los precios a partir de frenar los ingresos: “Si los salarios no aumentan al ritmo de la inflación, el consumo se frena y eso ayuda a bajar los precios”.
Sin embargo, advirtió que una baja en la inflación no implica necesariamente una mejora en la calidad de vida. “Puede bajar la inflación, pero eso no quiere decir que la gente consuma más o viva mejor”, explicó, al señalar que los costos de vida siguen siendo elevados.
En paralelo, los datos de consumo reflejan ese deterioro. De acuerdo a lo expuesto en la columna, las ventas en supermercados continúan en baja: cayeron en términos interanuales y se ubican un 20% por debajo de los niveles de 2017.
“El punto de quiebre se da con el cambio de gobierno, ahí se ve claramente la caída del consumo”, sostuvo Sotiru, al analizar la serie histórica.
Finalmente, el economista se refirió a la política de endeudamiento como herramienta para sostener el programa económico. En ese marco, explicó que el Gobierno busca acumular reservas a través de nuevas emisiones de deuda. “Son reservas que, en definitiva, son prestadas”, resumió.
De cara a los próximos meses, el desafío estará puesto en el equilibrio entre inflación, ingresos y consumo, en un contexto donde —según el análisis— la desaceleración de los precios convive con una pérdida sostenida del poder adquisitivo.
Escuchá la columna completa acá: