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Diego “El Cirujano” Roldán, el invicto de Ensenada que empieza a hacerse nombre en el boxeo

Diego Roldán conecta un golpe al cuerpo en su victoria por nocaut en la Federación Argentina de Boxeo

El boxeador ensenadense Diego “El Cirujano” Roldán atraviesa un gran presente en el inicio de su carrera profesional. Viene de conseguir su quinta victoria consecutiva —cuarta por nocaut— tras imponerse con contundencia en la Federación Argentina de Boxeo, y ya empieza a perfilarse como una de las promesas del boxeo regional.

Con apenas cinco peleas en el campo rentado y un invicto sólido, el púgil local no solo destaca por su potencia, sino también por un estilo analítico que lo diferencia. En diálogo con Deportres, contó cómo fue la definición de su última pelea y dejó ver la cabeza estratégica que hay detrás de cada combate.

“El nocaut fue con un gancho al hígado en el cuarto round. Ya lo había tirado en el primero, pero esperé el momento justo”, explicó. Y agregó: “Me gusta contragolpear, no salir como loco. Espero el error y ahí conecto”.

Roldán viene de noquear al uruguayo Bryan Ascárraga en una pelea donde dominó desde el arranque. Dos caídas en el primer round marcaron el rumbo de un combate que terminó de manera quirúrgica, fiel a su apodo.

Lejos de la idea de un boxeador que solo busca el golpe de nocaut, el ensenadense se define como un “estilista”, alguien que prioriza la lectura de la pelea por sobre el intercambio constante.

“No me gusta tirar golpes de más. Hay boxeadores que tiran cinco manos y pegan en la guardia. Para mí eso es pérdida de energía”, explicó. “Prefiero esperar, encontrar el hueco y definir”.

Esa lógica también se traslada a cómo planifica cada combate: estudia lo que puede del rival, pero sobre todo confía en su propio plan. “Capaz no tenés mucho para ver del otro, entonces decís: ‘yo voy a boxear así’. Y cuando comete el error, lo engancho”, contó.

Aunque se reconoce como un boxeador técnico, sus números muestran otra faceta: tiene 4 nocauts en 5 peleas, una estadística que lo posiciona como un peleador con pegada.

“Sí, considero que tengo una mano fuerte. En amateur ya los hacía tambalear, y en profesional sabía que iban a caer”, afirmó.

Detrás del crecimiento deportivo hay una rutina exigente. Roldán entrena todos los días y ajusta su alimentación según el calendario de peleas, en un deporte donde el peso es determinante.

“Si tengo pelea, me enfoco al máximo. Capaz dejo todo lo dulce y cuido cada detalle. Pero si me avisan con poco tiempo, hay que acelerar todo”, explicó.

Además, combina su carrera con el trabajo diario en el Hospital Horacio Cestino de Ensenada, un dato que refuerza su vínculo con la comunidad local.

A diferencia de otros boxeadores que eligen rivales accesibles para inflar récords, Roldán y su equipo buscan un camino más exigente. “No queremos pelear con rivales fáciles. El día que salís afuera, eso se nota. Preferimos peleas parejas para crecer de verdad”, sostuvo.

Con los pies en la tierra pero la ambición clara, el ensenadense no esquiva el sueño grande: “Mi objetivo es ser campeón del mundo”.

Mientras espera su próxima pelea —que podría confirmarse en las próximas semanas—, Roldán sigue sumando experiencia y consolidando su nombre. Invicto, con potencia y una cabeza estratégica, empieza a abrirse camino en el boxeo argentino.